Eurocopa

Holanda pasa el rato

Derrota a Japón con un fútbol mecánico y previsible al que sólo salva un fuerte disparo lejano de Sneijder 

Kawashima, en el suelo, después de encajar el gol
Kawashima, en el suelo, después de encajar el gol

Holanda no se atreve a ser Holanda. Los nietos de Cruyff arruinan la memoria del abuelo con un fútbol mecánico y previsible. Un rondo constante sin ninguna profundidad. El balón viaja de un lado a otro sin saber por qué. Con lentitud. Con desgana.Echan de menos los holandeses a Robben, un futbolista diferente, una carrera, un regate que les saque del aburrimiento. Con la lesión del extremo del Bayern les queda Elia, pero Van Marwijk, el seleccionador, respeta las jerarquías. Y a Elia le queda esperar en el banquillo una oportunidad que siempre llega. Los entrenadores son individuos cargados de miedos y de manías. Y cada vez se extiende más la de no incluir en la alineación a los futbolistas que son capaces de ganar un partido. Los reservan para situaciones de emergencia. Momentos de angustia que se ahorrarían si siempre jugaran los mejores.Mientras tanto, Holanda se entrega a la incapacidad creativa de sus dos mediocentros. Van Bommel y De Jong multiplican sus carencias por dos y Holanda no encuentra a nadie capaz de darle sentido a su fútbol.Sin sentimiento, Holanda se agarra a los disparos de Sneijder, que se ha propuesto domar el jabulani antes de que termine el Mundial. Y lo va consiguiendo. Ayer desatascó a su selección con un disparo desde fuera del área. Con fuerza, tanta que pareció que al guardameta japonés le importaba más taparse la cara que evitar el gol. Kawashima no sufrió daños, pero su equipo recibió el tanto que necesitaba para perder el partido.Porque intenciones de ganarlo no tenía. Holanda sólo se animó después del descanso y Japón sólo lo hizo después de recibir el gol. Sin angustia no hay fútbol en este campeonato. Entró Nakamura en los japoneses y enseñó su zurda, pero tiene un problema. Después de tanto tiempo en Europa, sus compañeros no le entienden. Juega lento, pero la cabeza le va demasiado rápido, mucho más que los pies del resto de japoneses. Y Holanda, que parece que ha llegado a Suráfrica pasar el rato, ya se ve en octavos.