Un siete en el proyecto socialista de Griñán

No hay claros candidatos a la vista que puedan relevar a Velasco como «número dos»

¿Qué esconde el silencio de Luis Pizarro?
¿Qué esconde el silencio de Luis Pizarro?

Griñán acudió ayer a la Cámara andaluza luciendo el siete que le ha hecho en el Gobierno y en el partido la dimisión de Rafael Velasco. No se trata ya de una salida de agua. El proyecto socialista que Griñán impulsó tras el Congreso extraordinario de marzo tiene un portillo que deja ver los hilos rotos de una costura apresurada tras la marcha de Manuel Chaves. El ex presidente de la Junta dijo el 1 de febrero, delante de Griñán y al término de la Ejecutiva regional que simbolizó el traspaso de poderes: «Dejo el PSOE-A unido y cohesionado». La frase entonces pasó desapercibida porque el PSOE-A efectivamente estaba aún atado como una morcilla. El logro invisible del ex presidente Chaves, que cuando accedió a la Secretaría General en 1994 en sustitución de Carlos Sanjuán se encontró los cascotes del enfrentamiento entre guerristas y renovadores, fue precisamente el de mantener un rentable «statu quo». Y ahora ese «statu quo» está en cuarentena. Griñán incendió la «bicefalia» para apagarla luego con un Congreso hecho en el microondas. Al año y medio se desmembra de la estructura nada más y nada menos que el «número dos», precisamente uno de los cocineros de aquel congreso y que tenía por delante la misión de embridar las elecciones municipales más difíciles para el PSOE de toda la democracia. Lo que pueda pasar después de esos comicios, hasta dónde puede explotar esa calma cultivada por Chaves es hoy por hoy imprevisible. De ahí que la dimisión de Velasco no sea un escollo más.
Hoy se reunirá la Ejecutiva regional y convocará para el seis de noviembre el Comité Director del partido. Entonces habrá fumata blanca sobre el sustituto del hasta ahora mano derecha de Griñán. De nuevo una decisión hecha al microondas. Pero el problema, de entrada, es que no hay nadie a la vista que pueda coger las riendas. La «número tres», Susana Díaz, otra de las caras de la –malograda– renovación generacional impulsada por el presidente andaluz, no tiene el peso específico suficiente para dar un salto hacia arriba. Chaves ni siquiera la incluyó en la Comisión Ejecutiva en el Congreso de Granada de 2008. Griñán ahora lo que necesita es una persona fajada en la estructura, que le garantice al menos dos años de estabilidad, que lleve el partido en la cabeza y lo lleve al máximo rendimiento de cara a mayo del año que viene. Entre tantos cargos orgánicos en primera línea de combate, no se columbra este mirlo blanco que saldría de la fusión entre Pepe Caballos, Alfredo Pérez Rubalcaba y Gaspar Zarrías. Lo que, por otra parte, demuestra un pírrico banquillo. Ninguno de los dos partidos –el PP tampoco– ha pensado en la eventualidad de los relevos. Craso error. Están fundidas las «luces largas» de las que tanto ha hablado el presidente Griñán.
Este mar de fondo es el que alfombró el cara a cara parlamentario entre los tres primeros espadas. A Griñán se le notó que lleva la procesión por dentro. «Si cree que las ayudas a la formación merecen un escrutinio, las mandamos a la Cámara de Cuentas mañana mismo», le dijo a Arenas. Lo que pasa es que la Cámara de Cuentas ya ha avisado reiteradamente sobre el abuso de la concesión de subvenciones sin concurso público, del fraccionamiento deliberado de contratos, de la opacidad de las fundaciones y la Junta de Andalucía se lo ha saltado a pídola. Igual que se hubiera saltado el «caso Velasco» si éste no llega a inmolarse abriendo el gas de las bombonas de butano y causando una deflagración en el partido.


¿Qué esconde el silencio de Luis Pizarro?
Al consejero de Gobernación y Justicia y ex vicesecretario general del PSOE-A, el principal «padrino» de Velasco, se le pudo ver ayer en el Parlamento departiendo con el presidente de la Junta. Sin embargo, Pizarro, que tantas veces ha tomado en los últimos meses la voz del partido pese a estar fuera de sus responsabilidades orgánicas, ahora guarda un mutismo absoluto. ¿Qué pensará el que fue la mano derecha de Chaves en el PSOE-A y que se ha distanciado claramente de Griñán?