El parque del Tibidabo cambia de rumbo hacia un público familiar

Hoy se cumple el primer aniversario del fatal accidente en el Tibidabo, en el que la atracción de El Péndulo se desplomó y acabó con la vida de una adolescente y dos jóvenes heridos.

Asistentes ayer en una de las atracciones del parque del Tibidabo, que ahora apuesta por captar un público más familiar
Asistentes ayer en una de las atracciones del parque del Tibidabo, que ahora apuesta por captar un público más familiar

El suceso tiñó de negro la montaña mágica y, por ello, el nuevo gobierno municipal de CiU se plantea cambiar el rumbo del histórico parque de propiedad municipal hacia un modelo más familiar, donde las emociones fuertes queden enterradas en el pasado.
«El modelo de parque que tenemos en la cabeza está dirigido a las familias para que los pequeños vengan acompañados por sus padres», explica el concejal del distrito de Sarrià-Sant Gervasi y presidente del parque, Joan Puigdollers. «El Tibidabo no es un parque para gente joven y emociones fuertes», añade.
En este cambio de rumbo, los convergentes quieren dar un valor añadido al parque con actividades lúdicas, teatrales, musicales y creativas. «Queremos ofrecer más atractivos para las familias con contenido pedagógico y lúdico», explica Puigdollers, que recuerda el valor que tiene el centenario recinto por sus espejos mágicos o la colección de las marionetas de Aretha Franklin.

Descenso acusado de público
Dentro de este nuevo giro no tienen previsto eliminar las atracciones de emociones fuertes como El Huracán o la Mina de Oro. Sin embargo, no se reemplazará El Péndulo, hasta hace un año la atracción estrella del recinto y ahora una zona verde. «La noria es la única instalación que se ha desmontado porque es una atracción de feria y no tenía sentido mantenerla», especifica el presidente del parque.
A pesar de que ya ha pasado un año del trágico accidente, el recinto no ha logrado aún recuperar la normalidad en cuanto a visitas. «A consecuencia del accidente hubo una bajada de visitantes importante, pero poco a poco se está recuperando la normalidad y se está mejorando», explica Puigdollers. «Los primeros meses, se sentía un ambiente frío con sensación de inquietud pero solamente duró en verano», recuerda la directora del Tibidabo, Rosa Ortiz.
Las cifras de visitas al parque lo constatan. De agosto a septiembre, los dos primeros meses después del accidente, las visitas bajaron un 60 por ciento respecto al año anterior, y de octubre a diciembre fueron un 36 por ciento menos. Este año, de enero a junio, los visitantes son un 24,9 por ciento menos. «El accidente se juntó también con otras dos circunstancias: la crisis económica, que provoca que las familias recorten el presupuesto de ocio, y la mala meteorología de este año», añade Puigdollers.
Después del siniestro, el Colegio de Ingenieros Industriales realizó una revisión mecánica y eléctrica de todas las atracciones del parque con una partida de 650.000 euros en el presupuesto de mantenimiento y seguridad. Ahora, «la empresa de mantenimiento sigue siendo la misma», aclara el presidente del parque.
Para animar a la ciudadanía, el Tibidabo ha lanzado una campaña por toda la ciudad con el lema «Tibidabo, el teu parc». En esta nueva etapa se potencian las redes sociales, los nuevos canales de comunicación, y la nueva web, a través de la cual las familias pueden comprar sus entradas o reservar su comida.

Una atracción que chirriaba
La causa judicial que investiga el accidente sigue abierta, y, aunque avanza a un ritmo muy lento, la principal hipótesis es que una cadena de hechos que van desde el diseño hasta la instalación y la revisión de El Péndulo provocó el fatal accidente. «Hay 19 imputados y la juez ha aceptado el informe que encargó el Ayuntamiento al Colegio de Ingenieros», informa Puigdollers. Aunque este informe concluía que las principales causas del accidente se encontraban en la fabricación de la atracción y en su instalación, entre los imputados hay personas tanto del parque, como de la empresa de mantenimiento (Spie Iberica), la fabricante de la atracción (la itailana Fabbri) y los responsables de la instalación. A parte de la Físcalía hay tres acusaciones particulares, la de la familia víctima y de los dos heridos. El Péndulo subía a 38 metros de altura y en menos de 2,8 segundos alcanzaba una velocidad de 100 kilómetros hora. Tres horas antes del accidente, ya se alertó de que la atracción chirriaba.