Sarkozy pone en marcha un ajuste de 12000 millones

Dicho y hecho. Un día después de que dieciséis millonarios franceses clamasen, en un gesto de «solidaridad», un impuesto especial para «contribuir» a que Francia salga de la crisis, el gobierno galo anunció que creará el impuesto de las «grandes fortunas».

 
 

El presidente francés Nicolas Sarkozy confirmó ayer que aumentará la presión fiscal sobre los grandes salarios del país y establecerá una nueva tasa del 3% para quienes perciban más de 500.000 euros anuales. No obstante, el jefe del Ejecutivo francés quiso incidir en la excepcionalidad de la medida y en la temporalidad de la imposición. La fecha la dejó clara: cuando «se alcance el objetivo del 3% de déficit», que ya está programado para 2013, «la medida será suprimida».

A ocho meses de las próximas elecciones presidenciales en Francia, la iniciativa responde a la petición de los millonarios franceses. Entre los firmantes, el presidente de L'Oreal, los patrones de la petrolera Total, el grupo hotelero Accor, el alimentario Danone o el banco Société Générale. Todos suscribieron un texto que apuntaba que, en un momento en el que las finanzas públicas amenazan el futuro del país, se debe incluir dicho impuesto, «no como la solución en sí misma», sino dentro de un esfuerzo global. La medida, en efecto, se enmarca dentro de otro plan, el anunciado para ahorrar 12.000 millones de euros de déficit público entre 2011 y 2012. No obstante, el anuncio vino acompañado de la reducción en la previsión de crecimiento de la economía gala para 2011, del 2 al 1,75%, y para 2012, del 2,5 al 2%.