Japón suspende la caza de ballenas

Japón ha suspendido temporalmente la caza de ballenas en la Antártida debido al acoso de la organización ecologista Sea Shepherd contra su flota ballenera, informó hoy la Agencia de Pesca nipona.

Un portavoz de este organismo dijo a Efe que las autoridades niponas estudian ahora cómo proteger al ballenero japonés Nisshin Maru, cuyo regreso estaba previsto para marzo, si bien no confirmó si el barco adelantará su retorno.

"Estamos estudiando cómo se puede mantener la seguridad del Nisshin Maru", indicó escuetamente ese portavoz, que apuntó que la flota ballenera japonesa tiene actualmente "paralizada"su actividad debido a varios ataques del Sea Shepherd.

La organización ecologista Greenpeace aseguró hoy en un comunicado que el Nisshin Maru "retornará"a Japón pero que la razón no es el acoso de los activistas, sino que la campaña de la flota ballenera nipona ya no es rentable.

Un portavoz de Greenpeace dijo hoy a Efe que, "como no hay demanda de carne de ballena en Japón, se está perdiendo el sentido de seguir cazando ballenas", por lo que "esperamos que esta sea la última campaña".

Japón lleva a cabo anualmente, entre diciembre y marzo, una campaña de caza de cetáceos en la Antártida con supuestos fines científicos que, según los grupos ecologistas, esconde motivos puramente comerciales.

En Sídney, esa organización aseguró hoy que este año ha realizado su campaña más exitosa contra los balleneros japoneses en la Antártida, pues hasta ahora solo han podido capturar entre 30 y 100 cetáceos.

El Sea Shepherd lleva tres años luchando contra la flota nipona en la Antártida con acciones como bloquear el timón de los barcos o lanzar ácidos corrosivos a su cubierta, protestas que el Gobierno japonés ha criticado con dureza.

Este año activistas de esa asociación han tenido enfrentamientos con varios arponeros japoneses y el pasado 26 de enero lograron interceptar al Nisshin Maru, de más de 8.000 toneladas.

Este lunes, el denominado "grupo de Buenos Aires", integrado por Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú y Uruguay, exhortó a Japón a poner fin a la "caza científica"de ballenas.

Japón abandonó la caza de ballenas en 1986 por la moratoria internacional impuesta, pero la retomó en 1987 alegando motivos científicos, entre las críticas de numerosas asociaciones y países.