O periodismo o ciudadano

Los expertos coinciden en que no se debe confundir el auténtico periodismo con el denominado periodismo ciudadano

O periodismo o ciudadano

Aseguraba recientemente el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, en una entrevista, que el llamado «periodismo ciudadano» «nada tiene que ver con el periodismo profesional», ya que el periodista, además de ser ciudadano, vive de su profesión, tiene un código deontológico y unas exigencias que no cumple el llamado «periodista ciudadano». En términos parecidos se ha expresado el catedrático de Periodismo Javier Fernández del Moral, que cree que no debemos confundir el auténtico periodismo con el periodismo ciudadano, aunque éste pone de manifiesto la necesidad que la sociedad tiene de defender y poner en valor el trabajo de los profesionales. También coincidía Iñaki Gabilondo con este planteamiento en una entrevista con Andreu Buenaufente esta misma semana.

Y es que este fenómeno ha abierto un debate en la sociedad y cuenta con no pocos defensores, en tanto en cuanto las nuevas tecnologías han «democratizado» el acceso de los ciudadanos a determinados medios de comunicación surgidos al amparo de internet. Sin embargo, reconozco abiertamente que no sé cómo jerarquizarlo en mi cabeza. Por un lado, no puedo negar su interés, su oportunidad, su frescura y, si me apuran, su valor informativo. Con todo, me cuesta considerarlo Periodismo, al menos tal y como yo entiendo esta profesión.

Entiendo que hay para quien el único requisito que debe cumplir un periodista es escribir en un medio, pero para mí ser periodista es mucho más. Más allá del debate sobre si hay que estudiar Periodismo para ejercer o no, creo que esta profesión sí que requiere unas normas y unas exigencias. Quiero decir con ello que me parece muy loable que un señor con su cámara pase por un lugar en el que en ese momento se está produciendo una carga policial, un accidente de tráfico o una agresión y logre una instantánea fantástica y que la envíe a un medio contando lo que ha ocurrido. Pero eso no es periodismo.

Al final, siempre deberá haber un profesional que calibre la importancia de esa noticia, que la valore en su justa medida, que contraste la información que se le ha hecho llegar, que trate de aportar más datos... que ofrezca, en definitiva, ese valor añadido que sólo un profesional le puede dar. Porque ninguna noticia, ninguna información, es ajena a un contexto, a una categorización. Las informaciones son importantes o no en función del resto de cosas que hayan ocurrido, en función de su carácter extraordinario o de otros factores.

Por este motivo, dejar el Periodismo, con mayúsculas, en manos de los ciudadanos es como darle una porra y una pistola al primero que pase y otorgarle poderes policiales. Sin duda, la mayoría tratará de hacer Justicia, pero la suya. Así, a cada ciudadano, su foto, su noticia, le parecerá la más importante. En el momento en el que haya un profesional que filtra y que decida si es importante o no, si es digna de ser publicada o no, ya no estaremos hablando de ciudadano, y si el ciudadano la publica por su cuenta y riesgo en un blog o en algún medio «sin control», dejará de ser periodismo.

Considero que ser testigo, supervisar, monitorizar, dejar constancia, recoger datos, inspeccionar... es otra cosa. ¿Acaso es Periodismo el trabajo de los observadores internacionales en unos comicios, de los mediadores en conflictos, de los inspectores que vigilan el cumplimiento de las leyes? Tampoco creo que lo sea –aunque insisto en que no minusvaloro en absoluto su valor– lo que escribe un individuo en su Twitter contando lo que ocurre a su alrededor, por apasionante o peligroso que esto sea. Relatar no es lo mismo que hacer periodismo. Por tanto, creo que, salvo honrosas excepciones, es difícil considerar como periodismo lo que no deja de ser estar en el lugar oportuno en el momento oportuno, lo cual no quiere decir que el producto de esa «casualidad» deje de tener interés o no deba ser publicado. Pero Periodismo es otra cosa. No sé si mejor o peor, pero otra cosa.