Absuelto un etarra para el que pedían 377 años por intentar matar a una edil

El etarra Gorka Martínez se enfrentaba a una condena de 377 años de prisión por el intento de asesinato, en febrero de 2002, de la teniente de alcalde de Portugalete (Vizcaya), Esther Cabezudo (PSOE). Pero la Audiencia Nacional le ha absuelto porque, aunque facilitó a los terroristas un domicilio y un garaje para guardar los explosivos, no hay pruebas de que estuviera al tanto de los planes del «comando Olaia». El tribunal –integrado por los magistrados Manuela Fernández Prado, Javier Martínez Lázaro y Fernando Bermúdez de la Fuente– tampoco le considera cómplice puesto que no conocía el «propósito criminal de los etarras». La Sala argumenta en la sentencia, notificada ayer, que sólo podría imputar a Martínez su pertenencia a ETA, pero del delito de pertenencia a integración terrorista ya fue condenado en 2006.

Los magistrados rechazan que, como mantenía la Fiscalía, Martínez sea responsable de veinte delitos de asesinato en grado de tentativa (tantos como heridos en el atentado). Y es que, aunque admiten que el acusado (que era auxiliar administrativo en la Policía Municipal de Amorebieta cuando se integró en ETA en 2001) «era conocedor» de que las personas a las que ayudó «integraban un "comando"armado de ETA», «guardaban explosivos en su lonja» –e incluso «salían para llevar a cabo sus acciones violentas»–, insisten en que «no era informado de las acciones que proyectaban».

Los terroristas colocaron el artefacto explosivo (compuesto por 20 kilos de titadyne) en un carrito de la compra e hicieron estallar la bomba a distancia al paso de Esther Cabezudo y su escolta, a los que no llegó a alcanzar de lleno, aunque resultaron heridos, al igual que otras 18 personas. La onda expansiva provocó daños en 241 viviendas y 22 vehículos.