Alemania aprueba la patata OGM tras prohibir el maíz transgénico

El cultivo de Anflora no es para comer, sino para la industria textil, de papel y adhesivos.

Alemania aprueba la patata OGM tras prohibir el maíz transgénico
Alemania aprueba la patata OGM tras prohibir el maíz transgénico

Alemania ha dado luz verde al cultivo de la patata transgénica, denominada Amflora, dos semanas después de que el Gobierno germano prohibiera el maíz genéticamente modificado MON 810, según publica el diario «Deutsche Welle». Del «existía riesgo medioambiental» que dijo la ministra de Agricultura alemana, Ilse Aigner, en el momento de la prohibición, al no conllevar «ninguna consecuencia negativa» para la salud de los humanos ni tampoco para el medio ambiente, sólo han pasado unos días. ¿Cómo el cultivo de un alimento transgénico es un riesgo ambiental, pero otro no?

FINES EXPERIMENTALESLa empresa química alemana BASF será la encargada de desarrollar el cultivo de la patata Amflora genéticamente modificada (OGM). Desde BASF defienden que no se destinará para fines alimentarios, sino para la industria textil, de papel y adhesivos. La compañía química advirtió, la semana pasada, que la decisión de detener la experimentación podría dañar al país como lugar potencial para la investigación científica. Y días después la ministra Aigner dijo que permitiría el cultivo como prueba de 20 hectáreas. Mientras tanto, la empresa estadounidense que iba a desarrollar el maíz transgénico MON 810 en suelo alemán, Monsanto, ha comenzado acciones legales contra la decisión tomada por el gobierno germano de prohibir este OGM. Con la medida adoptada a mediados de abril, Alemania se convertía en el octavo país de la Unión Europea que se opone al cultivo del único OGM autorizado en el continente; Francia, Hungría, Grecia, Polonia, Austria, Italia y Luxemburgo completan la lista de estados que no permiten su uso.La canciller alemana, Angela Merkel, recordó que «se habían invertido millones de euros en el desarrollo de la patata Amflora, con la esperanza de que se pudieran hacer pruebas de mercado». Hay quién dice que Aigner no ha podido con la presión de su partido conservador CSU al prohibir el maíz transgénico MON 810 y ha tratado de recuperar el apoyo con el partido conservador CDU, con el que forman grupo conjunto, aprobando la plantación de Amflora. «Sorprende que esta decisión llegue dos semanas después aunque habrá que pensar que el motivo de una aprobación, y otra prohibición, está centrada en su investigación», afirma Andoni García, responsable de Seguridad Alimentaria y Medio Ambiente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). «Con los transgénicos se está decidiendo quién va a controlar la alimentación, unas empresas privadas o los agricultores y ganaderos», añade.