Historia

Nueva York

Odyssey: Así me llevé el tesoro del Cisne Negro

Un documental, en el que Greg Stemm se jacta de la operación y hasta se ríe al preguntar «¿pongo pose de pirata?», muestra cómo Odyssey sustrajo el tesoro del fondo del mar y lo trasladó a EEUU.

Así me llevé el tesoro del Cisne Negro
Así me llevé el tesoro del Cisne Negrolarazon

Los agentes de aduanas del aeropuerto internacional de Tampa se preparan. Un jet privado aterriza la noche del 17 de mayo de 2007 bajo altas medidas de seguridad. En su interior se guardan cientos de cajas blancas de plástico muy pesadas. Contienen miles de monedas de oro y plata y otras piezas de incalculable valor histórico del naufragio conocido por el nombre «Cisne Negro» y que España considera que, en realidad, pertenece al de Nuestra Señora de las Mercedes. El canal de TV Discovery Channel emitió el pasado jueves, cómo el equipo de Odyssey descubrió el tesoro, lo trajo hasta Estados Unidos y lo llevó a un lugar seguro en el sur del país. Su estrategia para quedarse con el botín o ser recompensado por el hallazgo. Este programa de una hora de duración es el último episodio de una serie de doce capítulos titulada «Treasure Quest» («Búsqueda del tesoro», en español), que revela el trabajo que ha hecho Odyssey en el Canal de la Mancha. Pero el presidente de esta compañía, Greg Stemm, ha querido dedicar el capítulo final al «Cisne Negro», cuyo pecio fue encontrado en marzo de 2007. En el filme se puede ver cómo el equipo de Stemm acomoda las cajas en las que se transportó el tesoro en los asientos donde viajan los pasajeros. Hay tantos contenedores que incluso tienen que llenar los pasillos y los cuartos de baño. Stemm incluso reconoce que «esto es surrealista». Cuando el avión llega a Tampa, él mismo supervisa la operación de un botín de 500 millones de dólares que lleva en el fondo del mar 200 años. Horas después, todo se encuentra en un lugar desconocido y seguro. Acaba de empezar la batalla por el mayor tesoro descubierto en el mar. En sus treceLas autoridades españolas lo tienen claro desde el principio: es el botín del Nuestra Señora de las Mercedes, un barco de guerra español hundido por los ingleses al suroeste de Portugal en 1804 con más de 200 marineros. Stemm sigue en sus trece y afirma en el documental que no sabe la identidad del barco. Parece que no es suficiente que haya tenido en sus manos las monedas de oro y plata con el escudo español. A su juicio, eso no es prueba suficiente. Tampoco que su hallazgo se encuentre en la zona donde naufragó el Nuestra Señora de las Mercedes. Uno de los expertos de su equipo reconoce que, por la disposición de cómo estaban colocados los objetos en el fondo del mar, el barco debió explotar. Y, precisamente, ésta fue la suerte del Nuestra Señora de las Mercedes, que saltó en pedazos después de que un disparo impactara en uno de los barriles de pólvora. Stemm reconoce que «cuando me llamaron (para informarle del hallazgo) dije: guauuuu. Pero luego me di cuenta de lo que significaba», admite en referencia a la pugna con el Gobierno de España. Esta batalla se ha librado en los periódicos, en el tribunal y hasta en el mar. El documental muestra asimismo cómo en el verano de 2007, Greg Stemm cansado de que uno de sus barcos llevase más de seis semanas bloqueado en Gibraltar, decide que hay que intentar salir. Sabe que la Guardia Civil se lo va a impedir. Aunque tiene una cámara de Discovery Chanel que va a grabar lo que los agentes españoles hagan cuando aborden el barco. Derechos humanosSabe que le van a frenar. Por eso, explica muy bien quién quiere que esté en la embarcación: un abogado, el capitán, un experto en seguridad y el resto de la tripulación. Después del incidente, uno de los trabajadores de Greg Stemm relata al canal de TV las artes de la Guardia Civil: «Estuvimos seis horas sin ir al baño, detuvieron al capitán, nos quitaron los ordenadores personales. Es una clara violación de los derechos humanos». El documental enseña cómo Stemm saca unas fotos del tesoro. De la jornada saldrán las famosas imágenes del estadounidense rodeado de cubos de plástico con las monedas del botín. ¿Fue estrategia de publicidad o simplemente fotos para la posteridad? Greg Stemm sonríe. Y dice: «¿Pongo pose de pirata?», mientras levanta una ceja. Y apunta: «Bueno, ahora una pose feliz». ¿Qué más da si es él quien tiene ahora el tesoro?