Ciclismo

El enemigo está en casa

El corredor del equipo Cervelo, el español Carlos Sastre, se prepara para un entrenamiento de cara al inicio del Tour de Francia 2009, en Mónaco
El corredor del equipo Cervelo, el español Carlos Sastre, se prepara para un entrenamiento de cara al inicio del Tour de Francia 2009, en Mónaco

Madrid- Carlos Sastre lleva el número «1», pero el Tour hace como que no lo ve y dirige su mirada hacia el equipo Astana. Contador y Armstrong se disputan el liderato de una escuadra que parece estar en condiciones de elegir quién quiere que gane la carrera. Bruyneel siente debilidad por Armstrong y Contador se siente solo. Más aún después de que su hombre de confianza, Benjamín Noval, no haya sido incluido entre los nueve elegidos por su director para el Tour. «Armstrong va a dejar su inteligencia al otro americano [Leipheimer]; pero para Contador, ¿quién trabaja?», se pregunta Bahamontes, el mito que cumple 50 años como ganador del Tour. Y eso es lo que le preocupa al único ciclista español que ha ganado las tres vueltas grandes.«Alberto [Contador] está listo, Armstrong no sabemos», reconoce Johan Bruyneel, el director de los dos grandes favoritos para la victoria final. «Ahora mismo el favorito es Alberto, en este momento es el líder. Pero que lleve el dorsal 21 no quiere decir nada», añade el director del Astana. «Los ciclistas saben de sobra cuándo un corredor está más fuerte. Si Armstrong lo detecta, algo que sería lógico, no tiene por qué haber problemas. No hay fantasmas en el equipo, basta con ver la selección que hemos hecho para darse cuenta de cuáles son nuestras prioridades», se explica. «La confianza en Contador es total», concluye.El estadounidense se ha fijado la contrarreloj de hoy en Mónaco como objetivo para saber quién es el líder del equipo. «Es una contrarreloj en la que se puede sacar diferencias y hay que aprovecharla, pero sin tomar excesivos riesgos porque no tengo nada que demostrar a nadie», dice Contador. El madrileño asegura que está gestionando bien la lucha por el liderato de su equipo. «Se sabía hace tiempo que Armstrong correría el Tour y que se daría esta situación. Pero eso me ayuda a hacer las cosas mejor», aseguró. Y después mandó un mensaje a su «compañero» de equipo. «Algunos han empezado la carrera hace mucho tiempo. Mi carrera empieza ahora», dice.«Mi favorito es Lance Armstrong. Contador es el más fuerte en una carrera por etapas, pero los que hemos corrido con el americano sabemos cómo es y le tenemos mucho respeto. Si Armstrong está como antes, según él como en 2003, es el favorito número uno; de lo contrario sería Contador. Armstrong ganaba los Tours con 8 o 9 minutos de ventaja y los demás por 1 minuto o 2. Pero por el ciclismo es mejor que gane Contador», asegura Óscar Pereiro, el ganador del primer Tour después de Armstrong.Pero el estadounidense no es el único enemigo de Contador dentro de su equipo. Al lado de Armstrong estará Levy Leipheimer, otro estadounidense, que sólo trabajará para él o para su compatriota. El ejemplo es la Vuelta del año pasado, donde terminó siendo el gran rival de Contador.La situación del español es parecida a la que vivió Sastre el año pasado. El último ganador del Tour llegó a sentirse solo en muchos momentos. Sólo Andy Schleck, que era compañero suyo en el CSC, estaba tan fuerte como él en la montaña. Y, además, tenía siempre la colaboración de su hermano Franck. Pero Carlos era mejor en la contrarreloj y más fuerte mentalmente. Por eso llevará hoy el número «1» y por eso sigue siendo la principal referencia para muchos. «Es el favorito número uno para la victoria. Sastre es el último ganador y desde la victoria del año pasado creo que ha ganado mucho en confianza», asegura Haimar Zubeldia, una de las incorporaciones de Astana para este año.Andy Schleck es la otra amenaza. Ha mejorado su comportamiento contra el reloj y es el mejor especialista en la montaña. Además, su equipo trabajará sólo para él. Su suerte, como la de otros escaladores, es que este año el Tour ha adelantado la útima contrarreloj para que el Mont Ventoux decida la carrera en la penúltima etapa.

El Mont Ventoux espera para decidirEl Tour ha cambiado su estrategia. Ya no espera a que los contrarrelojistas tengan la oportunidad de recuperarse en la penúltima etapa en la previa de la llegada a París. La última lucha contra el cronómetro la han adelantado, y se producirá tres jornadas antes del final. Después, todavía espera la llegada al Mont Ventoux, un día antes del final de la ronda. A los especialistas contra el reloj les resultará más complicado calcular el tiempo que pueden perder en las subidas. En la última semana, además, se condensan cuatro etapas de montaña, aunque sólo dos con final en alto, la del Mont Ventoux y la del domingo anterior con final en Verbier.La organización ha concentrado las etapas de montaña en el primer fin de semana y en los últimos ocho días. Las etapas, en teoría, de transición, esas que hace años hacían reventar a algunos de los favoritos antes de tiempo por culpa de los abanicos, quedan para la segunda semana de carrera. Pero entonces ya no habrá tiempo para el «teatro». Las primeras rampas ya habrán enseñado a todos quiénes son los corredores más fuertes y los que la carretera ha elegido como sus favoritos. Entre Armstrong y Contador ya se habrá establecido la jerarquía.