España

El Gobierno británico no quitará internet a los «piratas»

El Gobierno británico no quitará internet a los «piratas»
El Gobierno británico no quitará internet a los «piratas»larazon

Dice el Gobierno español que el ejemplo de otros países será crucial en el diseño de su estrategia contra la «piratería». Si es así, la experiencia británica no podría resultar más desalentadora. Como aquí, el Ejecutivo de Gordon Brown confió en que las operadoras de internet sellasen un pacto con la industria musical para cortar la conexión a los «piratas» más recalcitrantes. Sin embargo, el acuerdo ha sido imposible: las empresas de telecomunicaciones se niegan a asumir la maraña burocrática que supondría la nueva normativa. Adiós a la vía legal El fracaso evidencia la complejidad de acabar con la «piratería» por la vía legal. Hace sólo un año que el Gobierno británico se apuntó con entusiasmo a la «doctrina Sarkozy», que supone desconectar por ley a quienes sigan bajando material con «copyright» tras recibir tres advertencias. Sin embargo, tras consultar a las partes implicadas, los británicos se vieron obligados a rectificar. «No podemos tener un sistema en el que arrestemos a adolescentes en sus dormitorios», admitió ayer David Lammy, ministro de Propiedad Intelectual, al diario «The Times». Descartada la vía legal, el Gobierno confía en que las partes sellen acuerdos de menor calado. Algo similar ocurrió el pasado verano cuando las operadoras aceptaron mandar cartas de advertencia a quienes se bajasen contenidos protegidos. Pero, de momento, nada de cortarles la conexión: como mucho, se creará una agencia contra lapiratería o se establecerá una tasa sobre la banda ancha para compensar a los artistas. El paralelismo con España es evidente. Hace meses que las operadoras y los creadores negocian un pacto que luego tendría que ser refrendado por el Gobierno. En este caso, se ha descartado la desconexión total y, en cambio, el castigo a los «piratas» sería ralentizar su navegación. Pero nada garantiza que ambas partes vayan a conciliar unos intereses que, en muchos casos, son contrapuestos. De hecho, ni siquiera están de acuerdo en el calendario: mientras la SGAE anuncia un arreglo «inminente», las operadoras se limitan a hablar de «contactos iniciales».