El lado oscuro de Kobe Bryant

Bryant se lamenta después de la pérdida decisiva con Gasol tendido en el suelo
Bryant se lamenta después de la pérdida decisiva con Gasol tendido en el suelo

La sombra de Michael Jordan es alargada y en demasiadas ocasiones nubla el juego de Kobe Bryant. El escolta vive obsesionado con lograr el anillo sin O'Neal y conquistar su cuarto título para situarse a «sólo» dos de «Air». Esa obsesión casi enfermiza le traicionó en el tercer partido. El heredero fue el gran culpable de que los Magic sigan con vida en la final y piensen en el cuarto encuentro como una oportunidad factible para equilibrar la serie.
Kobe hizo enmudecer al Amway Arena en el primer cuarto. Primero dejó la iniciativa a sus compañeros y luego emprendió su guerra contra el mundo. Del minuto 5 al 12, la estrategia resultó. Fue imparable. Anotó 17 puntos –con una jugada de 3+1 incluida– y dejó a los Magic temblando. A partir de ahí, el caos. Entró en guerra con Lee, se olvidó del resto del equipo y fue tan egoísta como cuando era un jugador inmaduro. La constancia de Pau y su crecimiento en el último cuarto permitió a los Lakers llegar con opciones al final, pero los tres últimos minutos fue- ron un cúmulo de despropósitos. Kobe quiso jugar solo. Le dio tiempo a fallar tres triples y, a falta de 30 segundos, perder la pelota y cometer una falta.
No todo fue culpa suya. La primera responsable fue Gina Ma- rie Incandela, la intérprete del himno antes del partido. Gina es una niña autista de 7 años, que es tratada con musicoterapia, y con la que los Magic tienen balance de 6-0 cada vez que interpreta el te- ma de las barras y estrellas. Desde ayer, el balance es 7-0. El otro gran impulsor fue Alston. «Skip to my lou», el título de una famosa nana estadounidense, llegó a Orlando por la lesión de Nelson. El base es una leyenda de los «playgrounds» –las canchas callejeras– neoyorquinos desde que tenía 15 años. Salió de la pobreza de Queen's, pero su estilo de juego no terminaba de cuajar en la Liga. Hasta Orlando no había liderado a un equipo grande y entre los dos primeros partidos sólo había sumado diez puntos. Ayer hizo 20 y Fisher ni le vio. Pietrus fue la otra pieza que ayudó al triángulo de los Magic. El francés –con su hermano Florent, jugador del Pamesa, en la grada– se disfrazó de Kobe. Sus 18 puntos y la forma en que desquició a Bryant tuvieron un valor incalculable.

-108. Orlando Magic (27+32+22+ 27): Alston (20), Lee (4), Howard (21), Turkoglu (18), Lewis (21) y Howard (21) –quinteto titular– Pietrus (18), Nelson (2), Battie (4) y Gortat (–).
- 104. Los Angeles Lakers (31+23 +21+29): Fisher (9), Bryant (31), Ariza (13), Gasol (23) y Bynum (4) –quinteto titular– Odom (11), Farmar (11), Walton (2), Vujacic (–) y Mbenga (–).
Árbitros: Crawford, Stafford y Wunderlich. Sin eliminados.