El titular de Interior mexicano y el «zar» antidroga mueren en accidente aéreo

La Razón
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MÉXICO- Un avión oficial del Ministerio del Interior se estrelló ayer en una de las zonas más céntricas de la capital mexicana. En él viajaba Juan Camilo Mouriño, ministro del Interior de este país, nacido en Madrid hace 37 años e hijo del accionista mayoritario del Celta de Vigo. En el siniestro, además de Mouriño, murieron otras once personas, entre ellas el ex fiscal José Luis Santiago Vasconcelos, considerado por muchos el mayor experto en la lucha contra el narcotráfico. Hay también 40 heridos, siete de ellos graves. A causa del impacto 30 turismos fueron consumidos totalmente por el fuego y otros 21 vehículos quedaron quemados parcialmente.
En el avión, un «Lear Jet 45» de diez plazas, viajaban nueve personas, incluidos tres tripulantes. La nave, una de las más seguras del mundo, pertenecía a la flota del Ministerio mexicano del Interior. El aparato había despegado poco después de las seis de la tarde del martes (una de la madrugada, hora española) del aeropuerto de San Luis Potosí, a donde Mouriño y cinco de sus colaboradores más cercanos habían viajado esa mañana. El avión sobrevolaba la Ciudad de México, en la habitual ruta de aproximación al aeropuerto, cuando se desplomó sobre el barrio de Las Lomas, una zona repleta de oficinas y locales comerciales.
Ángel Iturbe, portavoz de los controladores aéreos, informó que a las 18:56 horas el piloto del avión tuvo comunicación con la Torre de Control de Tránsito Aéreo de la Ciudad de México y declaró una emergencia. Diez segundos después, la nave se perdió del radar y se estrelló. Esta versión fue difundida minutos después del accidente.
Pero poco después el ministro de Transportes, Luis Téllez, y fuentes oficiales del Ministerio del Interior desmintieron que el piloto hubiera comunicado una emergencia.
Sin embargo, varios testigos, como Adriana Romandía, quien iba al volante de su coche, indicaron que el «avión llevaba una colita de luz, luego cayó en picado y tras dos segundos, explotó».
Las autoridades se esfuerzan en desmentir la hipótesis de un atentado y así, el jefe de la 12 Zona Militar en San Luis Potosí, general Mario Mota, explicó que se descartaba el sabotaje porque el avión «no explotó; se desplomó». También dijo que desde que el avión aterrizó en San Luis Potosí estuvo resguardado por fuerzas federales y del Estado Mayor Presidencial. Por otra parte, controladores aéreos indicaron que la nave viajaba a 2,8 millas de un «Boeing 767», uno de los aviones más grandes en el mercado, sin respetar la franja de separación de seguridad de 4 millas. Esto produjo, dijeron, que al virar en la maniobra de aproximación al aeropuerto haya podido quedar atrapado por una turbulencia.
El presidente Felipe Calderón, que se encontraba en Jalisco, regresó inmediatamente a la capital y leyó un mensaje en el que se comprometió a llevar a cabo las investigaciones necesarias. Visiblemente entristecido, el presidente Calderón hizo una mención especial del ministro del Interior, uno de sus más cercanos colaboradores y más grandes amigos. «Con su muerte -dijo- México pierde a un gran mexicano: inteligente, leal, comprometido con sus ideales y con el país, honesto y trabajador». A los hijos de su colaborador les dijo que debían saber que su padre «trabajó hasta el último momento por dejarles un mejor país y un buen nombre».El presidente del PP, Mariano Rajoy, decidió suspender la visita que tenía previsto iniciar hoy a México a causa del siniestro.