Elena Tablada: «No diseñaré mi anillo de boda»

Aunque tiene claro que Bisbal es el hombre de su vida, para verles en el altar habrá que esperar. «No está en mis planes por ahora», dice.

Quien piense que Elena Tablada es una más que se sube al carro del diseño de joyas aprovechando su tirón mediático, se equivoca. «No me metería en algo para lo que no estuviera preparada, lo más importante de lo que hago es que amo el diseño y para eso estudié», aseguró ayer a LA RAZÓN. Y pone las cartas sobre la mesa. Se graduó hace un año en la Universidad de Diseño y Moda de Miami, en la especialidad de Complementos. De hecho, su proyecto fin de carrera fue una colección de bolsos, cinturones y sombreros. Pero se cruzó en su camino un viaje a la India y se le fueron los ojos y la creatividad a las piedras preciosas. «Toda la energía que hay allí me inspiró tanto que me puse a trabajar con piedras preciosas, con lo tribal», señala Tablada que ha empapado su colección para hombre y mujer de color y de referencias a animales selváticos.

 

Ayer se dejó caer por Madrid para su puesta de largo como creadora. Sus piezas se venderá en exclusiva en Unikum (Lagasca, 120), donde comparte espacio con la nueva colección de Custo Barcelona, así como los perfumes y cosméticos de Carla Royo-Villanova.

 

Y mientras Caritina Goyanes daba los últimos retoques para la fiesta inaugural, Elena observaba, con orgullo, las vitrinas donde se exponen sus collares, brazaletes y anillos. «Nadie tendrá una pieza única igual a otra», asegura pues ella misma las elabora a mano. «Me siento, empiezo a ver piedras y a inventar sobre la marcha, aunque cuando crezca un poco, espero tener a alguien que me ayude». Se trata de obras de artesanía que no por ello cuentan con precios de infarto. Desde 85 euros puede llevarse un anillo de nácar y turquesa, la pieza más barata.

 

Diseños masculinos

 

En Miami está teniendo una buena acogida, especialmente con sus collares para hombre, y ha fichado a su hermana como jefa de ventas. Además cuenta con el asesoramiento de su novio, David Bisbal, que no es poco. «Los hago en mi casa y David ve cómo los elaboro, me aconseja y me apoya mucho». También ocurre a la inversa. Elena ha seguido paso a paso el nuevo trabajo de Bisbal que verá la luz a finales de año. «Siempre lo escucho antes. Esa complicidad es fundamental en la pareja».

 

Con esta pasión por las joyas, es fácil imaginar que el anillo de compromiso correrá de su cuenta... Pues no. «Me gustaría que fuese una sorpresa del gusto de la persona que me lo regalase», dice Elena que de paso desmiente que haya boda para 2010. «¡Qué va! Nunca doy fecha porque no la sé ni yo. Tengo muchos proyectos antes, pero ahora mismo no está en mis planes». Pero, ¿se casará con Bisbal o no? «Sí que me gustaría casarme, y con David, claro».

 

Y aunque lleva como puede aquello de ser la «novia de», está convencida de que «en la vida hay muchas cosas peores que ser la novia de alguien. Te toca y tienes que llevarlo lo mejor posible».

 

Lleva como puede aquello de ser la «novia de» aunque está convencida de que «en la vida hay muchas cosas peores que ser la novia de alguien. Te toca y tienes que llevarlo lo mejor posible».

 

Custo, directo de Nueva YorkSin tiempo para pasar por casa, por un hotel o por su tienda –que no quedaba lejos–, Custo Dalmau aterrizó directamente de Nueva York para supervisar los diseños que se muestran en Unikum. Este cuidado y atención a sus distribuidores es parte del éxito de su firma, Custo Barcelona, que en plena crisis ha optado por la diversificación de negocios y no le va nada mal. Una muestra es la edición limitada de bolsos de playa elaborados con lienzo de algodón orgánico, y cuyas ventas se destinarán a un programa de la marca de cerveza Coronita para preservar las playas europeas.