España llega tarde y mal a Bolonia

El objetivo de la UE consiste en que uno de cada cinco alumnos estudie fuera de su país antes de 2020.-Consulte el Eurobarómetro 

España llega tarde y mal a Bolonia
España llega tarde y mal a Bolonia

Bruselas- Llamar a las cosas por su nombre ilumina la realidad. Hasta tal punto que las puede volver inflamables. Éste es el caso del llamado proceso de Bolonia, término con el que se ha denominado a la reforma de la educación europea y que ha desatado importantes protestas en países como España. «Si la palabra Bolonia es tan incendiaria, hemos de averiguar por qué», comenta una fuente comunitaria. A pesar de las revueltas que han protagonizado cientos de estudiantes, en nuestro territorio no existe un mayor rechazo, en comparación con otros países, a la armonización de los estudios superiores, según indicó ayer la Comisión Europea. Bruselas presentó su análisis sobre la aplicación de Bolonia, una década después de que 46 países firmaran la declaración con la que nacía. En general, el Ejecutivo comunitario mostró satisfacción, aunque se dan casos como el español en el que se observan algunos aspectos inquietantes, como sugirió el responsable de Educación Ján Figel.«Existen algunas preocupaciones, ya que las reformas en España se introdujeron más tarde, todavía no se han aplicado plenamente y el suplemento de diploma sólo se expide bajo petición y previo pago. El sistema de transferencia de créditos todavía no se aplica plenamente», resumió el comisario. Según el pacto europeo, el diploma se debe expedir de manera automática y gratuita.Más preocupación mostró el comisario con la «malinterpretación del proceso de Bolonia» que, en su opinión, se encuentra en la raíz del rechazo que se ha extendido en algunas capitales. En concreto, Figel disparó contra la advertencia sobre la subida de precios de los créditos que podría traer la reforma. «Bolonia no trata sobre las tarifas», avisó, «versa sobre la mejora de la educación, la eficiencia del sistema y la transferencia de conocimiento». Como cura para la crispación, Bruselas insistió en la necesidad de involucrar a los estudiantes y las universidades. En referencia a la vinculación entre empresas y centros de enseñanza, la comisión acudió a los datos para arrinconar a los que dicen que bajo esta reforma la educación queda secuestrada por las compañías. Según los resultados de una encuesta presentada ayer, casi la totalidad de los estudiantes europeos (un 97%) valoran que se les dé conocimientos que les hagan apetitosos para los empresarios. El 28 y 29 de abril, los 46 países de Bolonia se reunirán en Lovaina para establecer las prioridades para la próxima década. El gran objetivo de Bruselas es que uno de cada cinco europeos estudie fuera de su país antes de 2020.