Euroliga

Bullock-Reyes sociedad limitada

El Real Madrid, arrollador en la primera parte, recurrió a sus clásicos en la segunda para sobrevivir y forzar el cuarto partido. Olympiacos pagó un arranque caótico

El jugador del Olympiacos Panagiotis Vasilopoulos (dcha) pelea por el control del balón con el jugador del Real Madrid Felipe Ryes
El jugador del Olympiacos Panagiotis Vasilopoulos (dcha) pelea por el control del balón con el jugador del Real Madrid Felipe Ryes

Madrid- Todo el andamiaje del Real Madrid se sustenta sobre Reyes y Bullock. En los duelos de alto voltaje, como son los cuartos de la Euroliga, si el pívot y el escolta encuentran algo de ayuda, el Madrid puede competir y, en algunos casos, como sucedió ayer ante el Olympiacos, ganar. Fue una victoria muy trabajada, mucho más de lo que se avecinaba al principio. Y es que el cuarto capítulo de la eliminatoria se anunció mucho antes de que acabara el tercero. A los 16 minutos, Vistalegre ya se preparaba para el duelo de mañana, pero al Madrid el partido se le hizo demasiado largo. Si no fue interminable se debió a la pareja que soluciona muchos de los problemas en el equipo de Joan Plaza. Olympiacos acumuló muchos méritos desde el salto inicial para prolongar 48 horas más su estancia en Madrid. A los 70 segundos de partido, Papaloukas, desde el banquillo, por supuesto, imitó a su entrenador. Se levantó y regaló la primera bronca a sus compañeros. No era para menos. Dos balones perdidos en los dos primeros ataques. Pasaron otros 70 segundos más y los compañeros del griego habían sido incapaces de lanzar a canasta. Cinco ataques y cero lanzamientos. El Madrid se marchó (11-0, min. 3) y los de Giannakis se toparon con 18 puntos de desventaja sin enterarse (22-4, min. 9). No despertaron en el segundo cuarto. Un triple a la esquina del tablero, dos pérdidas de Papaloukas casi consecutivas, seis minutos sin anotar... Los argumentos para perder se extendieron hasta el descanso (37-20).Con Printezis como único superviviente del quinteto titular, Olympiacos asumió que se había dejado la puntería en Grecia. Les quedaba la defensa y atrás emplearon todas sus energías. La apuesta fue acertada porque en toda la segunda parte el Madrid quedó reducido a lo que aportaran Bullock y Felipe Reyes. Cuando el partido se puso serio sólo ellos anotaron. Los demás se olvidaron del aro rival. El base sumó 14 puntos en este tiempo; el pívot, ocho. Una canasta de Massey fue la única aportación del resto. Los del Pireo actuaron como un colectivo. Todos defendían y Bourousis era el referente en ataque. Sin alardes, sin grandes tirones, Olympiacos se presentó a falta de siete minutos (54-48). El partido se le estaba haciendo demasiado largo al Madrid. Menos a sus dos referentes, que todavía guardaban algún recurso en la mochila. Los griegos apretaron un poco más (65-60, min. 39), pero el baloncesto fue justo con Reyes y Bullock. Queda por ver si la sociedad limitada basta para que el Madrid fuerce el quinto partido y regrese a Atenas.