Vicente Amigo: «He tenido una aventura con la guitarra eléctrica»

Mientras nos comenta este nuevo parto, Vicente Amigo rasga su guitarra con cierta incomodidad. Aún se recupera de una operación de hernia discal, es decir, las «cornadas» que sufren los guitarristas a causa del sedentarismo: «Llevo desde que nací sin hacer ejercicio», bromea. «Paseo de Gracia» nació la noche anterior a que su amigo José Tomás volviera al ruedo de la Monumental de Barcelona: «No es sólo una calle, simboliza un estado de ánimo, un paseo por lo soñado». Hay más referencias taurinas en el álbum, pues el tema «Azules y corinto» es una dedicatoria a José María Manzanares hijo, «un torero que me duele», precisa. Además, quiso rodearse de amigos en este «acercamiento al pop, aunque sin pretensiones de demostrar que quiero hacer fusión». A eso contribuyó con fuerza Alejandro Sanz, en justa correspondencia a la participación del guitarrista en la grabación de «Corazón partío».

«Autorretrato»

«Era un poco reticente a esto de las colaboraciones, sólo me gusta hacerlo con la gente que dice que sí a la primera». Y así debió suceder con Niña Pastori, Rafael de Utrera, Nani Cortés, Miguel Ortega, José Parra y Enrique y Estrella Morente, quien interpreta el tema más personal del álbum, «Autorretrato»: «Necesitaba a alguien con el peso y la experiencia humana de Enrique para reflejar esos momentos de bajón que tenemos todos, especialmente los artistas». En otro corte, «Bolero de amigo», «tuve una aventura con la guitarra eléctrica, pero también sin pretensiones, simplemente iba con el mensaje que quería contar». Y es que para Amigo lo jondo no significa tocar sólo por bulerías y soleás: «Ser flamenco es como nacer en Andalucía, cuando te miran, se nota». Por su dedicación a este arte recibirá el Castillete de Oro del Festival de Las Minas: «Estoy muy agradecido a La Unión, es todo un honor, pero también mosqueado, no vaya a ser que me hayan salido más canas de la cuenta», bromea. El médico le ha dado autorización para emprender una nueva gira que, como tantas, le llevará a rincones lejanos del planeta, donde asegura que «el flamenco no suena ya exótico, al menos lo que yo percibo es que el público que asiste a mis conciertos lo entiende como cualquier otra música», concluye.