Los Comunes tendrán «speaker» tory

Bercow, conservador de tendencia reformista, sustituye al dimitido Martin

Westminster dio ayer el primer paso para intentar lavar su imagen tras el escándalo de los gastos de los diputados eligiendo a un nuevo Mister Speaker. El episodio fue histórico. No sólo porque el voto fue secreto, sino porque tenía lugar tras una dimisión. La última vez que el Parlamento británico había visto irse a su presidente fue hace 300 años. Era impensable que pasara de nuevo, pero Michael Martin se vio obligado a dejar su cargo el pasado mes de mayo por las facturas innecesarias que pasó al erario y el interés que demostró porque éstas y la del resto de los diputados no salieran a la luz. La elección del nuevo presidente marca por tanto el inicio de una nueva era encaminada a reinstaurar la confianza y credibilidad en el sistema, ambas perdidas por parte del ciudadano ante los excesos sin medida de los políticos. El nuevo Mister Speaker estará obligado además a comandar un período de reformas que llevará a Westminster a una revisión integral del aparato institucional considerado más antiguo de la Europa moderna.Para ocupar el cargo de Martin se presentaron diez candidatos. En un principio, la laborista Margaret Beckett se perfiló como la gran favorita. Al mostrar sus reticencias a una reforma radical, la candidata contaba con el respaldo de los responsables de la disciplina de los partidos, que no quieren ver mermado su poder. Sin embargo, tras las dos primeras vueltas el apoyo desapareció. Al cierre de esta edición, la «batalla» estaba entre dos conservadores, Sir George Young y John Bercow. Por primera vez desde 1992, el presidente de Westminster iba a ser un candidato «tory». Muchos laboristas eran los primeros interesados en este cambio de tendencia, ya que consideraban que la Cámara necesitaba un lavado de imagen y sólo un candidato conservador podía traer este efecto ante el ciudadano. Con esta mentalidad, varios ministros, entre los que se encontraba Alan Johnson, el nuevo responsable de la cartera de Interior, dieron desde el principio su apoyo a Bercow, considerado de perfil más reformista. De 46 años y diputado por Buckingham, definió el puesto como el de un «robusto abogado de la política democrática» que debe estar por encima de partidismo para trasladar el papel del Legislativo y escuchar las inquietudes ciudadanas.Las suspicacias entre los sectores más reformadores del laborismo contra el otro candidato, George Young, por sus raíces aristocráticas, dieron finalmente la victoria a Bercow.