Los lugares comunes de Zapatero

La Razón
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Orden, control, legalidad e integración para los que llegan a España, como manda la UE y como se nos pidió a los españoles tiempo atrás cuando emigramos a otras partes del mundo o a otras partes de España, es lo que propone Rajoy para que cumplamos con nuestros compromisos europeos y para evitar que el asunto de la inmigración se salga de madre. Es una propuesta con cara y ojos, clara, nítida y sin complejos para uno de los problemas más complicados en nuestro horizonte más cercano. Lo dijo Rajoy en el debate con Zapatero hace unos días y lo volvió a repetir anteayer en el mitin que protagonizó en Murcia. Veinticuatro horas después llegaba Zapatero y, mire usted por donde, de la inmigración sólo se dijo lo que se suele decir desde el PSOE ultimamente, es decir, lugares comunes. Lugar común es asegurar que a los inmigrantes se les respetará, como si nadie les respetara excepto ellos. Lugar común es abrir las puertas a miles y miles de personas que llegan huyendo de la pobreza para instalarse en una pobreza más dura. Lugar común es, también, la palabrería hueca sobre un drama humano como la inmigración para no decir nada. Orden, control, legalidad e integración, todos los elementos para que tengan los inmigrantes llegados a España los mismos derechos que los españoles. Lo contrario es una tontería como un templo. Los derechos tienen deberes y obviarlos es una temeridad. No podemos instalarnos en los «papeles para todos» que es de donde no ha salido todavía el PSOE. Y para muestra, un botón. Ayer mismo, mientras Zapatero hablaba de los inmigrantes ocultaba la llegada de dos pateras a las costas murcianas con ocho y siete inmigrantes respectivamente. Eso ayer mismo, porque hoy oiremos a Jara pedir responsabilidades al Gobierno Valcárcel por la inmigración ilegal que sigue llegando con pasaporte socialista.