Asia

Afganistán

Los talibanes presionan a Pakistán

Un mes después del atentado contra la selección de críquet de Sri Lanka, Lahore vuelve a ser escenario del terror.

Agentes de Policía sujetan a uno de los supuestos terroristas que atentaron ayer en la academia de Lahore
Agentes de Policía sujetan a uno de los supuestos terroristas que atentaron ayer en la academia de Lahorelarazon

Islamabad- Amanecía en Lahore cuando un grupo de terroristas irrumpió, por varios puntos distintos, en la academía de Policía de las afueras, lanzando granadas y disparando indiscriminadamente. Tras ocho horas de asalto, las fuerzas de élite paquistaníes retomaron el control del centro de instrucción. El jefe de la Policía de Punjab, provincia de la que es capital Lahore, Khawaja Khalid Farooq, precisó ayer a Reuters que en el ataque habrían perdido la vida ocho cadetes y cuatro terrororistas. Además, en la operación se habrían detenido a otros tres militantes.Las informaciones sobre el atentado eran ayer confusas. Las víctimas mortales podrían aumentar considerablemente, pues la academia acogía a 900 agentes, 89 de los cuales habrían resultado heridos. El atentado ocurre un mes después de que una docena de terroristas abrieran fuego contra el autobús que llevaba a los jugadores de la selección de críquet de Sri Lanka en Lahore, y asesinaron a seis policías y al conductor del vehículo.El ministro del Interior paquistaní, Rehman Malik, apuntó ayer a los seguidores del líder talibán paquistaní, Baitullah Mehsud, como los principales sospechosos aunque no descartó una intervención extranjera. También se especuló con la posibilidad de que el grupo sectario Lashkar-e-Jhangvi, que actúa en el sur de la región de Punjab, estuviera detrás de los hechos. El ministro, por su parte, añadió que uno de los asaltantes era afgano. En declaraciones a la cadena de televisión, Geo TV, Malik dijo que el atentado de ayer demuestra lo lejos que «nuestros enemigos» pueden llegar en el país. Tampoco se pudo saber ayer con precisión el número de terroristas que penetraron violentamente en la academia. Mientras algunas informaciones decían que se trataba de un comando compuesto por doce miembros, fuentes oficiales redujeron la cifra a cuatro. El atentado de ayer pone de manifiesto la enorme vulnerabilidad y debilidad de Pakistán. Los insurgentes, un conglomerado de varias organizaciones –talibanes, Al Qaida y otras de carácter local– , se han instalado en la zona fronteriza con Afganistán y se han convertido en un factor de grave inestabilidad para el Gobierno de Islamabad, que precisamente no goza de una gran fortaleza.Las divisiones entre las fuerzas gubernamentales y la oposición liderada por Nawaz Sharif ilustradas en Punjab con la suspensión de la gobernación y la imposición de la ley central han dado oxígeno a los islamistas. El sábado, el presidente Asif Ali Zardari restableció el Gobierno del hermano de Nawaz Sharif en la región, en un intento de recomponer la situación. En el marco internacional, el atentado se produce días después del anuncio del presidente de EE UU de una nueva estrategia en Asia central que incluye a Pakistán como eje central.

Un ataque sofisticadoEl asalto de ayer a la escuela de Policía de Lahore demuestra que los terroristas que operan en el país han adquirido un alto grado de sofisticación y preparación en sus métodos y procedimientos. Las autoridades paquistaníes no identificaron a la organización que estaba detrás del ataque, pero se sostiene que no puede estar muy lejos de la trama de grupos ligados a Al Qaida, los talibanes afganos, los talibanes paquistaníes y otros extremistas islamistas. Testigos presenciales dijeron ayer que los asaltantes gritaron venganza por la sangrienta crisis de la Mezquita Roja, en 2007.