Marte alberga el «gas de la vida»

La detección, por parte de la NASA, de gran cantidad de metano refuerza la teoría de que hay microbios en el planeta vecino. Los microorganismos vivirían en agua líquida dentro de una criosfera subterránea.

Marte alberga el «gas de la vida»
Marte alberga el «gas de la vida»

Cuando, hace cinco años, el investigador de la NASA Michael Mumma sugería ante la Sociedad Americana de Astronomía que las trazas de metano detectadas en la atmósfera de Marte podrían tener un origen biológico, algunos científicos se mostraron «escépticos», por decirlo de una forma políticamente correcta. Ahora, el mismo Mumma anuncia en «Science» el hallazgo de grandes cantidades del gas asociado a vapor de agua en cuatro zonas dispersas de Marte, y sólo en verano.
En la Tierra, la sustancia tiene un origen biológico en un 90%. Entre otros fenómenos, proviene de los procesos vitales de los microorganismos degradadores del suelo, los insectos o el ganado, e incluso del mismo hombre. También puede tener un origen volcánico, pero se cree que Marte es geológicamente inactivo en la actualidad. Las observaciones se realizaron usando los espectrómetros de infrarrojos de tres telescopios en Hawai. Éstos analizaron casi toda la superficie del planeta durante tres «años» marcianos, equivalentes a unos siete terrestres.
La investigación, coordinada desde el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, muestra «columnas» de metano que implican la emisión de enormes cantidades del gas en regiones alejadas de los polos, lo que desecha la idea de que el gas proviene del deshielo polar que se produce cada verano en el planeta rojo.
Los clatratos son antiguos hielos polares que encierran gases como el metano en su interior y que pueden liberarlo cuando se funden. «Es posible que el metano de origen volcánico que quizá existió en la atmósfera primitiva quedara atrapado en los polos y una parte se libere cuando se funden en verano», teoriza Javier Gómez Elvira, del Centro de Astrobiología del CSIC. Sin embargo, «el hecho de que algunas localizaciones estén alejadas de los polos acaricia la idea de que pudo haber vida pasada o presente».
Recientemente, mediciones de radar del orbitador Reconnaissance identificaban hielo subterráneo en latitudes tropicales. «El origen del metano puede ser geológico o biológico, o una combinación de ambos», escribe Mumma en su artículo. De ser microbiano, «quizá provenga de una reserva de vida que subsista bajo la criosfera, donde el agua vuelve a ser líquida», asegura.
En la Tierra existen unas bacterias que son candidatas a parecerse a esta hipotética vida marciana. Se trata de los extremófilos del lecho Witwatersrand, en Suráfrica, que convierten -mediante un proceso llamado radiólisis- dióxido de carbono en metano, utilizando hidrógeno como combustible. «Estos organismos aislados han sobrevivido sin fotosíntesis durante millones de años», detalla Mumma. «Es posible que en Marte haya la radiólisis provea la energía, y el CO2, el carbono». En un momento del estudio, la mayor columna se estimó en 19.000 toneladas métricas, equivalente al gas que se filtra del gran sumidero de hidrocarburos de Coal Oil Point en Santa Bárbara (California), una de las mayores chimeneas geológicas naturales del mundo. Sin embargo, ese metano tiene también un origen biológico, puesto que procede del petróleo, que es materia orgánica fósil en descomposición. ¿Será así también en el planeta vecino?