«Solbes te echamos de menos»

De los nuevos, sólo acudieron al Senado la vicepresidenta y Trinidad Jiménez, que entró «tirando» besos.

«Solbes, te echamos de menos»
«Solbes, te echamos de menos»

MADRID- Elena Salgado es nueva en esto de llevar las riendas de una Economía desbocada cuesta abajo, pero no en bregar con la oposición desde las bancadas parlamentarias. Ayer entró en el Senado con su nueva cartera, tuvo su primera bronca económica con el Partido Popular, aunque el rapapolvo fuera dirigido a Manuel Chaves, y 24 minutos después de entrar se marchó. Ni siquiera le dio tiempo a coincidir con la única cara realmente nueva del Gabinete que ayer se pasó por la Cámara Baja, Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad, que entró al hemiciclo justo cuando era mentada y aprovechó la coincidencia para lanzar unos besos a la bancada socialista. A Blanco le retiraron la pregunta que tenía y se quedó en casa, o en el Ministerio de Fomento. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, no había sido reclamado por la oposición, como tampoco la de Cultura, Ángeles González-Sinde. Y el vicepresidente de Política Territorial, Manuel Chaves, no quiso dar la cara ante Arenas, y por ahí llegó la bronca. Pregunta «trampa»El senador del PP y presidente del partido en Andalucía, Javier Arenas, había registrado una pregunta «trampa», dirigida al Gobierno en pleno, para interesarse por cuándo piensa cerrar el Ejecutivo el nuevo modelo de financiación autonómica. Si contestaba Chaves, había logrado trasladar el enfrentamiento de Sevilla a Madrid y continuar con el desgaste al máximo nivel. Si no, dejaba al descubierto el desconcierto competencial que ha generado la reforma del Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero. La que hizo frente a la embestida de Arenas fue Elena Salgado, en un intercambio dialéctico que hizo las delicias de un hemiciclo adormecido. El senador popular comenzó por mostrar su sorpresa porque no fuera Chaves el que respondiera a una pregunta que, en el fondo, era lo de menos. Salgado se zafó con un «me sorprende que le sorprenda» que responda la presidenta del Consejo de Política Fiscal, a no ser, dijo, que lo que buscara fuera lanzar una puya a Chaves para paliar su dolor «por haber perdido tres elecciones». Mientras la vicepresidenta se revolvía, desde la bancada popular se oían gritos como «Solbes, vuelve», «¡qué flojita eres!» o «Solbes te echamos de menos». Arenas no se quedó ahí y replicó subrayando que «ya sabemos a partir de ahora que el señor Chaves no pinta nada» en el asunto de la financiación autonómica, a lo que enganchó una acusación de «abandonar su tierra» por miedo «al parlamento y a un millón de parados». La contrarréplica de Salgado se torció hacia los «líos que tienen en el PP», lo que les ha llevado a «olvidar lo que es el trabajo en equipo», algo que sí harán, recalcó, ella y el vicepresidente de Política Territorial. Aplausos en el grupo socialista, más gritos en memoria de Solbes desde la oposición.Más allá de eso, el contenido de la discusión no varió el guión que mantenía el ex vicepresidente.

«Nos quisieron comprar la base»La ministra de Defensa, Carme Chacón, tuvo que hacer frente ayer de nuevo a la crítica feroz por el repliegue de Kosovo. Desde las filas de CiU, Josep Maldonado preguntaba por la «precipitación» en la salida de las tropas. Chacón, que parece harta de que le pregunten por un asunto que puede acabar en reprobación en el Congreso, insistió en que la OTAN conoció a tiempo la decisión española e incluyó este dato en sus planes de reducción de militares en la zona. A esto agregó que el asunto era conocido hasta el punto de que España tuvo «incluso ofertas de terceros países para adquirir la base» de Istok. Contundente, la ministra aprovechó para atizar una doble bofetada, a CiU y al PP: «Lo que me temo es que con estos nuevos compañeros de viaje que ustedes tienen –el PP– echamos de menos aquella Convergencia i Unió moderada y de proporciones, que ha hecho incluso a alguno de los suyos tener que salir corriendo».