Luis Almagro, reelegido al frente de la OEA

La tensión con el chavismo venezolano ha marcado el mandato del uruguayo, que se impone por amplia mayoría a la ecuatoriana María Fernanda Espinosa

El secretario general de OEA, Luis Almagro, permancerá otros cinco años en el cargo
El secretario general de OEA, Luis Almagro, permancerá otros cinco años en el cargo

El actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, ha sido el vencedor este viernes de la votación celebrada por la organización y seguirá al frente del organismo durante cinco años más. Almagro recibió el apoyo de 23 de los 34 miembros activos de la OEA (Cuba es parte del ente, pero no participa desde 1962), mientras que diez países respaldaron a su rival, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa Espinosa.

Almagro llegó a la OEA en marzo de 2015 aupado por la izquierda uruguaya del expresidente José Mujica (2010-2015) y con el aplastante apoyo de 33 de los 34 países del organismo. Cuando se presentó a la elección, muchos consideraron que sería el “candidato del ALBA”, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, una organización que impulsaron los ya fallecidos presidentes de Cuba, Fidel Castro, y Venezuela, Hugo Chávez.

En los pasillos de la OEA, se temía que fuera a “dinamitar” el organismo desde dentro con políticas favorables a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Pero nada más lejos de la realidad. Unos meses después de asumir el poder, su relación con Venezuela se tensó notablemente, en parte debido a que el presidente de ese país, Nicolás Maduro, rechazó la observación electoral de la OEA en las elecciones de 2015, en las que la oposición se hizo con el Legislativo.

Una fuente diplomática aseguró a Efe que la relación de Almagro con Maduro no cambió "por motivos ideológicos", sino porque el uruguayo sentía que el Ejecutivo venezolano estaba violando los principios básicos del sistema de derecho interamericano, sobre el que se sustenta la OEA.

El resultado ha sido un secretario general que, por primera vez en la historia, ha ido más allá de las posiciones de los Estados de la OEA, con lo que ha cosechado odios y afectos casi por igual: unos le consideran “el adalid de la democracia” y otros le critican por actuar al “servicio del imperio” (EE UU).

Hace cinco años prometió que no optaría por la reelección; pero ahora ha decidido postularse porque cree que la “dictadura” de Maduro se ha fortalecido y es necesario plantarle cara.

María Fernanda Espinosa presentó su candidatura catapultada por Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas, dos de los países caribeños más cercanos a Maduro y que le han ayudado a captar buena parte de los votos de la Comunidad del Caribe (Caricom), dijeron a Efe fuentes diplomáticas.

Aspiraba a ser la primera mujer en liderar la OEA, aunque ya hizo historia como la primera latinoamericana en presidir la Asamblea General de la ONU y, anteriormente, ejerció durante un breve periodo como ministra de Exteriores para los Gobiernos en Ecuador de Rafael Correa (2007-2017) y su sucesor, Lenín Moreno.