China, detrás del «hackeo» a Microsoft

Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN acusan a Pekín del ataque realizado el pasado mes de marzo

dreamstimedreamstime

El gobierno de Estados Unidos ha acusado a China de hackear el correo electrónico de Microsoft de cientos de entidades, incluidos gobiernos y empresas. Tanto en EE UU como en el resto del mundo. Lejos de ser solitaria, la denuncia de Washington cuenta con el respaldo absoluto de la OTAN y la UE, que hacen suyas cada una de sus palabras. Han acordado unirse contra las maniobras de ciberespionaje orquestadas por el gobierno chino. Lo acusan de contactar y contratar a delincuentes para lanzar los ataques.

El secretario de Estado de EE.UU, Anthony Blinken, responsabiliza a Pekín por su «patrón de comportamiento irresponsable, perturbador y desestabilizador en el ciberespacio, que representa una gran amenaza para nuestra seguridad económica y nacional». Según Blinken, el «ministerio de Seguridad del Estado de la República Popular China ha fomentado un ecosistema de piratas informáticos que llevan a cabo actividades patrocinadas por el estado y delitos cibernéticos para su propio beneficio económico».

El departamento de Estado confirmó que los delincuentes habrían «explotado vulnerabilidades del servidor de correo de Microsoft, en una operación masiva de ciberespionaje que comprometió indiscriminadamente a miles de computadoras y redes, en su mayoría pertenecientes al sector privado». También avisa de que los ataques tendrán «consecuencias penales».

Como explicaban en el New York Times, la reacción internacional resulta anómala. No resulta habitual un señalamiento tan pronunciado. No tanto en el caso de Estados Unidos, que en el pasado reciente ha acusado a Pekín, entre otras cosas, de cometer crímenes contra la humanidad. Pero sorprende mucho más en el caso de otros países occidentales, generalmente poco proclives a enfrentarse al gigante asiático. De alguna forma el movimiento satisface una vieja demanda de la diplomacia estadounidense, que siempre ha reclamado una actitud más proactiva de sus socios en cuestiones relacionadas con la seguridad y la defensa estratégica.

En un comunicado la Casa Blanca advierte de que la preocupación viene de lejos. Hay frentes relacionados con la protección intelectual, por ejemplo. Así mismo destaca que frente a las actividades maliciosas de los ciberdelincuentes se haya unido un «grupo sin precedentes de aliados y socios, incluidos la Unión Europea, el Reino Unido y la OTAN». Según la Casa Blanca, el «comportamiento irresponsable de la República Popular China en el ciberespacio es incompatible con su objetivo declarado de ser visto como un líder responsable en el mundo».

Una preocupación que ha cohesionado un frente para promover «la defensa de la red y la seguridad cibernética», «actuando para interrumpir las amenazas a nuestras economías y seguridad nacional». La administración Biden señala en su comunicado su intención de exponer a los culpables, contratados para «realizar operaciones cibernéticas no autorizadas a nivel mundial, incluso para su propio beneficio personal» y su preocupación de que nada menos que un gobierno haya participado y fomentado las maniobras de los piratas informáticos.

«La falta de voluntad de la República Popular China para abordar la actividad delictiva», zanja, «perjudica a los gobiernos, las empresas y los operadores de infraestructura crítica a través de miles de millones de dólares en propiedad intelectual pérdida, información patentada, pagos de rescate y esfuerzos de mitigación».