Indignación en las Islas Feroe por la matanza de más de 1.400 delfines

Organizaciones ecologistas y en defensa de los animales solicitaron la prohibición de esta caza anual que forma parte de una tradición de 1.200 años en el archipiélago del Atlántico Norte

Un mar teñido de rojo por la sangre de los delfines muertos en Islas Feroe
Un mar teñido de rojo por la sangre de los delfines muertos en Islas FeroeTwitterLa Razón

Las imágenes de la matanza de un total de 1.428 delfines en las islas Feroe han dado la vuelta al mundo en un solo día. Y es que en las fotografías se aprecia un mar teñido de rojo por la sangre de los cetáceos muertos que dejan ver enormes cortes en su cuerpo.

La muerte de estos simpáticos animales se debe a la cacería por parte de los pescadores, quienes persiguen a los delfines durante horas hasta que los rodean con barcos y en tierra son masacrados con cuchillos. Esta práctica tiene que ver con una cacería organizada y regulada que forma parte de una tradición ancestral que data de 1.200 años y es conocida como ‘Grindadrap’.

Organizaciones ecologistas y en defensa de los animales solicitaron la prohibición de esta caza anual en el archipiélago del Atlántico Norte. ‘Blue Planet Society’ aseguró que esta práctica supone una “masacre” y solicitó al Gobierno de Dinamarca y a la Unión Europea que tomen medidas para “salvar a los delfines protegidos de estos habitantes completamente irresponsables de las islas Feroe”. Además, iniciaron la recolección de firmas para la suspensión de la caza no solo de delfines, sino también de ballenas pequeñas.

Otra de las asociaciones más críticas con esta práctica es Sea Shepherd, que estos últimos días ha difundido imágenes y vídeos de la masacre de este 2021 a través de su página web y sus perfiles en redes sociales. Y es que una vez que los delfines han fallecido, los pescadores se quedan con la carne y la grasa del animal. Desgraciadamente se trata de una cacería comercial y está autorizada.

En el pasado, esta caza se hacía para obtener alimento y sustento y abastecer a esta parte del país, pero en los últimos años la carne de estos animales no se consume por varios motivos. Uno de ellos es la elevada cantidad de mercurio que hay en el agua, que contamina su carne. Otros son, en parte, los cambios en la alimentación de la población danesa y en una mayor importación de productos.