La cumbre de Viena abre la puerta a la transición en Siria

Las grandes potencias colaborarán para pacificar el país y derrotar al terrorismo. Después, los sirios decidirán su futuro en unas elecciones libres. EE UU y Rusia mantienen su desacuerdo sobre Asad.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, charla con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, durante la conferencia  sobre Siria
El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, charla con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, durante la conferencia sobre Siria

Las grandes potencias colaborarán para pacificar el país y derrotar al terrorismo. Después, los sirios decidirán su futuro en unas elecciones libres. EE UU y Rusia mantienen su desacuerdo sobre Asad.

Líderes mundiales, entre ellos vecinos y enemigos, celebraron ayer una cumbre en Viena crucial para poder frenar la guerra en Siria. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, era la única mujer en una mesa donde se sentaron los representantes de Exteriores de 17 países, además del enviado especial de la ONU. Todos ellos o bien se ven involucrados directamente en una guerra que va a entrar en su quinto año y ha acabado con la vida de 310.000 personas, o se ven afectados por ella, como ocurre en el caso de Europa ante el flujo masivo de refugiados, ya que de Siria han dejado sus hogares cerca de 11 millones de personas, entre desplazados y refugiados.

La cumbre sentó las bases para «lanzar un proceso político» en Siria bajo los auspicios de la ONU, según reconocía Mogherini. A pesar de ser un encuentro «difícil», la Alta Representante reconoció que la reunión histórica se dio en un ambiente «constructivo». «Ha sido largo, muy largo y un encuentro trascendental. Hemos abordado las principales cuestiones que estaban sobre la mesa. Verán que hemos encontrado puntos en común para continuar las conversaciones», explicaba Mogherini, tras agradecer la presencia de todos aquellos que han tomado «decisiones difíciles para asistir a la cumbre de Viena y sentarse juntos en la mesa». Sus palabras iban dirigidas a los enemigos regionales Arabia Saudí e Irán. Para EE UU había llegado el momento de que Teherán se sentara en la misma mesa para tratar la crisis siria, por ser uno de los principales defensores –junto a Rusia– de Bachar al Asad. El papel del dictador es uno de los principales escollos para acordar cómo afrontar el futuro en Siria. Occidente aboga por no mantenerlo en el poder, mientras que Rusia e Irán no dudan en condicionar cualquier acuerdo a su continuidad.

Todos los países acordaron trabajar para conseguir un gobierno de transición en Siria durante los próximos meses. Una base de nueve puntos para poner fin a la guerra siria. Naciones Unidas convocará a representantes del Gobierno y la oposición para comenzar «un proceso político que lleve a un ejecutivo creíble, inclusivo y no sectario seguido de una nueva Constitución y de elecciones». El objetivo es celebrar elecciones en Siria, «con estándares internacionales». Pero antes tiene que darse un alto el fuego que entre en vigor de forma paralela al cambio político en el país, donde sean derrotados los grupos terroristas. La UE y sus aliados quieren fijar un calendario concreto para la salida de Asad. Tarde o temprano, el dictador tiene que desaparecer del panorama político sirio si se quiere una transición real. «Se irá o por un proceso político o por la fuerza», dijo el canciller saudí Adel Al Jube, idea que ratificaba el ministro galo de Exteriores, Laurent Fabius.

En la cumbre también participaron China, Egipto, Qatar, Rusia, Líbano, Francia, Reino Unido y Alemania. Se trata de la primera vez que todos los actores que tienen que ver con Siria se dan cita en una misma sala. El titular de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, reconocía que, aunque puede quedar tiempo para ver una solución definitiva, la cumbre de Viena es sin duda un primer paso en la buena dirección. Steinmeier aseguraba que el mero hecho de haber celebrado la cumbre «es un éxito en sí misma». Dentro de dos semanas continuarán las reuniones, para seguir avanzando. Europa está implicada en encontrar un proceso estabilizador de la región para evitar el flujo masivo de refugiados a tierras europeas y apoyará en su justa medida un nuevo futuro político en Siria. En este contexto, la UE activará un mecanismo de respuesta política ante crisis, como la de los refugiados, con el fin de mejorar el intercambio de información y poder coordinar los flujos migratorios. La Comisión Europea y el Servicio de Acción Exterior de la UE proporcionarán regularmente análisis sobre la información compartida para facilitar una respuesta coordinada.

En Siria, mientras Rusia ha optado por la fuerza militar, en defensa de Asad, la coalición internacional que lidera Estados UNidos bombardea objetivos terroristas, una acción abiertamente criticada por el Ejecutivo ruso por no contar con la autorización del régimen. Así, Washington señaló que anunciará una nueva estrategia contra el Estado Islámico en Siria e Irak. Contemplará un despliegue militar para asesorar en Siria y una nueva fuerza de intervención en Irak.