Actualidad

Alberto Fernández, ¿una marioneta de Cristina Kirchner?

El presidente electo de Argentina tratará de imponer su criterio frente a su vicepresidenta, con quien tuvo un duro enfrentamiento en el pasado

El presidente electo de Argentina tratará de imponer su criterio frente a su vicepresidenta, con quien tuvo un duro enfrentamiento en el pasado

Publicidad

Los argentinos no encuentran fácil respuesta a la incógnita política instalada en las últimas semanas en el país. ¿Será el ahora presidente electo Alberto Fernández una marioneta de su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner? A falta de certezas, lo que ha dejado la victoria del peronismo en las elecciones presidenciales de este domingo son algunos indicios.

Los discursos de anoche tras la victoria peronista fueron reveladores: “La vicepresidenta y Kicillof tuvieron un peso parecido al del presidente. Cristina incluso pareció ponerle condiciones a Alberto, como cuando le pidió que dedique su tiempo a la defensa de los más pobres”, explica a LA RAZÓN el profesor de la Universidad Católica Argentina Marcelo Camusso, quien añade “que la gran mayoría de los movilizados en las celebraciones venían de La Cámpora, lo que indica que Cristina también tendrá un control de la bases”.

Publicidad

Alberto Fernández ha asegurado que Cristina es una “amiga” y una figura relevante con la que contará en todo momento, pero ha dejado claro que será él quien ocupará la centralidad del Gobierno. Tampoco conviene olvidar que fue Cristina la que diseñó la arquitectura electoral -poniendo a Alberto como candidato a presidente- que ha devuelto al peronismo al poder. “Lo que hemos visto hasta ahora hace pensar que ella puede tener protagonismo en la conformación del nuevo gabinete y, posiblemente, poder de veto”, asegura el periodista argentino Hernán Capiello. En las listas del futuro ejecutivo ya se habla de que Cristina tendrá influencia en el ministerio de Exteriores y en la agencia de inteligencia.

Publicidad

Cabe recordar que el hijo de Fernández de Kirchner. Máximo, lidera la organización juvenil La Cámpora, que ocupa un lugar importante en las cámaras legislativas argentinas. Además, el ex ministro de Economía con Cristina, Alex Kicillof, miembro de La Cámpora, obtuvo este domingo una victoria muy importante al ser elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires.

En el equilibrio de poderes, “Alberto tiene para recostarse a los gobernadores peronistas, a quienes les fue bien aunque no tanto como pensaban, y también a los sectores sindicales más afines al peronismo”, asegura Camusso, quien añade que Cristina va a tratar de mantener su influencia, ayudada también por la victoria de Kicillof en la provincia de Buenos Aires.

“Alberto no es un pelele, no es un muñeco, tiene su personalidad y energía y va a tratar de manejarse de la manera más independiente posible”, explica Camusso. “Lo que sucede es que hay poco que repartir en este momento y mucha gente que quiere cosas”, añade el analista, quien considera que “el peronismo está en su peor momento, solo unido para las elecciones y con muchas divisiones, algunas imposibles de superar. Además, el país está en condiciones calamitosas, con escaso empleo y mucha pobreza. Será una etapa muy difícil”

Publicidad

En el lado personal “será una convivencia de conveniencia” porque “se dijeron cosas muy duras y es difícil pasar por alto cosas que siempre quedan en el corazón”. “Cristina es más impulsiva, y el es más racional”, añade Capiello. La historia del mentor político despreciado por su delfín (Juan Manuel Santos contra Álvaro Uribe en Colombia y Lenín Moreno contra Rafael Correa en Ecuador) ya se vio en Argentina entre los dos Fernández. Alberto fue jefe de gabinete de Cristina durante seis meses cuando ella se convirtió en jefa de Estado tras la muerte de su marido Néstor Kirchner. Acabaron mal y con Alberto fuera del gobierno tarifando contra su jefa. “El peronismo fue progresista con Kirchner y patético con Cristina”, decía hace cuatro años.