Amnistía para «presos fantasma»

Maduro prepara la excarcelación de un grupo de opositores pese a que siempre ha negado su existencia. El chavismo lo vende como un gesto «pacificador»

Un agente de la Guardia Nacional pasea junto a un grupo de internos en la prisión de El Rodeo, a las afueras de Caracas
Un agente de la Guardia Nacional pasea junto a un grupo de internos en la prisión de El Rodeo, a las afueras de Caracas

Parece que la Navidad enternece a Nicolás Maduro. Tras tender la mano y reunirse con los alcaldes opositores, un hecho inédito en la historia del chavismo, el bolivariano estudia conceder una amnistía para los denominados «presos políticos». El ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, ha afirmado que está en fase «de estudio, en manos del presidente» una posible ley de amnistía que podría beneficiar a un grupo de detenidos. Subrayó además que esta medida sería un «gesto tranquilizador y pacificador». Maduro podría emitir esta norma gracias a la Ley Habilitante, que le otorgó la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional el mes pasado para legislar en diferentes materias durante un año.

Un grupo de opositores entregó al Gobierno en diciembre de 2012 una lista de más de un centenar de detenidos y autoexiliados para conseguir un posible proceso de amnistía. La oposición sostiene que unos 40 detenidos son «presos políticos» debido a que no se les ha procesado correctamente. Por su parte, el Gobierno ha rechazado en varias ocasiones que existan presos políticos en Venezuela. Sin embargo, varios políticos y militares cumplen condena por supuestos casos de corrupción. Es el caso del ex ministro de Defensa Raúl Isaías Baduel, arrestado en 2009 por apropiación indebida de 3,9 millones de dólares durante su gestión. Baduel acusó a los ministros que le precedieron y le sucedieron y aseguró que el motivo de su encarcelamiento era por oponerse a Hugo Chávez. De hecho, Baduel forma parte de un nutrido grupo de desertores chavistas. En 2002, encabezó la operación cívico-militar que restituyó en el poder a Chávez durante el golpe de Estado, pero años después, desencantado con el rumbo que estaba tomando el socialismo del siglo XXI, se convirtió en un fuerte crítico del ex presidente. También están presos un importante número de policías. En 2002, seis agentes fueron sentenciados por el asesinato de manifestantes.

Otro de los casos emblemáticos es el de la jueza venezolana María Lourdes Afiuni. La magistrada quedó en libertad condicional en junio tras permanecer encarcelada tres años y medio por la supuesta liberación irregular de un empresario. El propio Chávez pidió su encarcelamiento. En un libro sobre la jueza escrito por el periodista Francisco Olivares, la magistrada asegura que fue violada en prisión por sus carceleros, que se quedó embarazada y abortó. Otros opositores, como el ex gobernador del Estado Zulia, Manuel Rosales, otrora rival de Chávez en las presidenciales, se encuentran exiliados en Miami o Lima. El jefe de la fracción parlamentaria de Acción Democrática en la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, que su «humanismo sea letra viva y se traduzca en las medidas que está esperando el país, que los policías puedan encontrarse con su familia y que los exiliados vuelvan a la patria». El parlamentario ha solicitado al Gobierno que le otorgue la medida humanitaria de libertad al ex comisario Iván Simonovi, quien se encuentra muy enfermo. De igual modo aseguró que «a casi la totalidad» de los presos políticos les corresponde una medida sustitutiva de libertad por el tiempo que han estado privados de ella. Zambrano también señaló que, según los sondeos realizados, «más de 93%» de los venezolanos le solicitan diálogo entre el Gobierno y los demás sectores del país».

Pero así como unos salen, otros entran. Que a nadie le engañe este nuevo Maduro envuelto en piel de cordero. La ofensiva del Gobierno de Venezuela contra la especulación en la venta de productos de consumo masivo ha dejado 53 presos y 157 causas judiciales abiertas desde octubre pasado. Muchos de los afectados son empresarios que han financiado campañas de la oposición.

El descuartizador

Las cárceles de Venezuela son verdaderos infiernos donde los reos imponen su ley. Los reclusos armados con recortadas y amparados por funcionarios corruptos protagonizan masacres que cada año suman cientos de muertos. De ahí que las declaraciones de la ministra de Asuntos Penitenciarios, María Iris Varela, ha irritado a las familias de los presos al resaltar los logros del Gobierno. Varela olvida hechos como los de septiembre, cuando 16 presos murieron en un enfrentamiento entre bandas de reos dentro de una de las penitenciarías más peligrosas de Venezuela, la Cárcel Nacional de Maracaibo, en el poblado de Sabaneta, Estado Zulia. Según los medios locales, el incidente fue extremadamente violento: a una de las víctimas le sacaron el corazón y a otra la descuartizaron.