Ashya, libre del tumor

Ashya King, el niño británico
Ashya King, el niño británico

El niño que huyó con sus padres de Reino Unido a Málaga ya habla, juega y se mueve sin ayuda. «Es increíble, justifica todo lo que hemos pasado», dicen los padres.

Se trata, de momento, del último y esperanzador capítulo de una historia que sobrecogió al mundo: la historia de Ashya, el pequeño británico que, custodiado por sus padres, huyó literalmente de un centro hospitalario de Southampton hasta Málaga para ser tratado de un tumor cerebral, lo que le costó a los progenitores cinco días de arresto en la prisión de Soto del Real. El pasado 10 de septiembre emprendieron un nuevo viaje, mucho más prometedor. ¿El destino? El Centro de Protonterapia de Praga (PTC), donde el pequeño recibió el tratamiento que sus padres ansiaban desde el principio. ¿El resultado?

«La última resonancia que le hicimos hace mes y medio no mostraba absolutamente nada», afirmó ayer a LA RAZÓN Hernán Cortés- Funes, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital 12 de Octubre y de la Unidad de Oncología del Hospital Internacional HC Marbella, que ha supervisado el tratamiento del pequeño. «Estamos todos muy ilusionados», añade.

Los padres del niño están euféricos. Y así lo dejaron claro en una entrevista al rotativo «The Sun». «Es una noticia increíble, estamos absolutamente encantados. Esto ha justificado todo lo que hemos pasado, porque las cosas están funcionando para Ashya», afirmó su padre, Brett King, al rotativo británico. Y así es. Ashya juega en el parque con sus hermanos, ya es capaz de hablar y puede caminar sin ayuda de nadie. «Es un adelanto enorme», dice Funes.

Resonancia cada tres meses

Al pequeño se le realiza una resonancia cada tres meses. La próxima se producirá dentro de mes y medio. Sin embargo, como afirma Funes, «los especialistas no podemos hablar de curación absoluta hasta que tengamos muchos más datos en la mano». Y es que nadie a día de hoy puede asegurar que el meduloblastoma, el tumor que sufría Ashya, pueda volver a reproducirse. El oncólogo explica que hay un tipo de recaída: al final de un año transcurrido del tratamiento. «Pasado ese tiempo sin incidencias, tiene muchas posibilidades», explica. Han pasado alrededor de cinco meses tras el tratamiento de protones. Si en octubre todo continua igual, su curación podría estar más cerca.

El motivo por el que los padres se fugaron de Inglaterra se debe a su negativa a que el pequeño recibiera radioterapia tras serle el extirpado el tumor. Un tratamiento, en su opinión, demasiado «fuerte» para un niño tan pequeño. Su objetivo era la terapia de protones, no cubierta por el sistema sanitario británico. De hecho, una vez en Málaga, donde cuentan con una residencia en la localidad de Casares, centraron todos sus esfuerzos en recaudar fondos para que el niño fuera tratado en el Centro de Protonterapia de Praga (PTC). Allí recibió 30 sesiones, por las cuales un haz de protones irradia los tejidos afectados por el tumor. «Ashya sonríe más y ha incrementado su movilidad. Su capacidad motriz está mejorando», afirmaban en octubre desde el hospital a este diario, cuando la terapia llegó a su fin.

Desde que abandonó el PTC y regresó a España, el pequeño no se ha sometido a ningún tratamiento oncológico. Todos los esfuerzos de los médicos españoles se han centrado en su rehabilitación. «Está recuperando musculatura, porque estaba muy deteriorado físicamente», apunta Funes, que no duda en señalar la terapia de protones como la gran responsable de la mejora de Ashya. «Es una maravilla, la técnica tiene un futuro enorme», apunta. En un primer momento estaba planeado que Ashya se sometiera a la quimioterapia. Sin embargo, las sesiones de protonterapia fueron tan «precisas» que, finalmente, no fue necesario. «Se fue posponiendo por la situación del paciente», porque «lo más importante» era su rehabilitación física. «Es lo que todos andábamos buscando», afirmó ayer la doctora Iva Tatounova, del PTC.

Sin embargo, este tipo de terapia también cuenta con escépticos dentro del sector sanitario. La fuga de la familia King provocó un gran debate en Reino Unido sobre la conveniencia o no de someter a los pacientes a un tratamiento que no parece testado al 100%. «Podríamos haber logrado la remisión que tiene ahora con la radioterapia estándar», afirmó ayer el oncólogo Nick Plowman, del Hospital Infantil Great Ormond Street de Reino Unido. Aunque también añadió que «eso no quiere decir que no represente ventajas el haz de protones».

La familia King continua asentada en Casares, donde los hermanos mayores de Ashya están escolarizados. De hecho, los padres están pensando en escolarizar a Ashya para el año que viene. Con todo, según el diario «The Olive Press», publicación en inglés asentada en Andalucía, los King podrían estar pensando en regresar a Reino Unido. Una decisión por motivos laborales, pues según Naveed, uno de los hermanos del pequeño, «es prácticamente imposible encontrar trabajo, especialmente para mí y mi hermano Danny». Naveed también explicó que el diario «The Sun» les ha prometido que «nos ayudarán a regresar a casa» y hablarán con el primer ministro David Cameron «en nuestro nombre» para «regresar a casa». «Nos encanta estar aquí, pero no podemos quedarnos para siempre si no podemos trabajar», añadió.