Birstall vota de luto para recordar a una «Jo maravillosa»

Los vecinos de Birstall depositaron ayer flores en el lugar donde la diputada Jo Cox fue asesinada
Los vecinos de Birstall depositaron ayer flores en el lugar donde la diputada Jo Cox fue asesinada

Justo a la misma ahora en que hace tan sólo una semana la diputada Jo Cox recibía su primera puñalada a las 12:50, el pueblo de Birstall guardó silencio. Tres curas del tranquilo municipio del norte de Inglaterra organizaron un homenaje en memoria de la fallecida para demostrar que están unidos contra el odio, la violencia y la intolerancia. Durante una hora, lo que tardó en morir Cox, decenas de personas se mantuvieron juntas alrededor del memorial improvisado y lleno de flores a tan sólo 50 metros del lugar de los hechos. “Era una persona admirable. Venía muchísimo a Birstall, le importaban los ciudadanos”, explica sobrecogida la reverenda Leslie a LA RAZÓN. “Ahora necesitamos mostrarle respeto a sus seres queridos y también reconfortarnos entre nosotros”.

La biblioteca frente a la que fue asesinada Cox ayer era uno de los centros electorales de Birstall. Unos 2.700 vecinos estaban registrados para sufragar aquí. La participación va a rondar el 70%, según pudo saber este periódico. Y en unas municipales apenas supera el 30%. "Ella era la única diputada que se ha preocupado por Birstall y quería que estuviéramos dentro de la UE", dice una vecina jubilada, dejando entrever que ha votado en contra del Brexit.

Norman Butterfield, de 70 años y miembro del Partido Laborista, la conocía a la perfección, pues la respaldó durante su campaña al Parlamento. Y es que Cox siempre se mostraba dispuesta a escuchar los problemas de los vecinos de Birstall. “Obviamente el asesino la estaba esperando. Se conocía que iba a estar el jueves pasado aquí. Alguien o algún grupo le tuvo que lavar el cerebro”. A Butterfield le extraña la rabia con la que se produjo el ataque: “Es raro porque no fue a cinco metros de distancia y por la espalda. Fue muy cercano, a cuchilladas, a tiros y después hasta la pateó”.

David Smith contiene las lágrimas cada vez que se menciona la muerte de Cox. “Todo lo bueno que se dice de ella, no es una exageración o un homenaje póstumo, es totalmente cierto. Jo era maravillosa”. Smith vuelve a emocionarse al contar por qué Cox estaba en Market Street el jueves pasado. “Nos había pedido un espacio para mantener una reunión directa con los vecinos y desde el Concejo de Kirklees le cedimos una sala de la biblioteca”. Y fue ahí, antes de que la diputada entrara en el centro municipal, donde comenzó el ataque de Thomas Mair.

“Nunca te esperas venir a trabajar y que ocurra esto”, indica Hichem Ben Abdallah, el dueño de la cafetería Azzuro y uno de los testigo del asesinato. Ben Abdallah guarda varias fotos con Cox y las muestra orgulloso. Ha pasado una semana y reconoce que no ha superado su muerte. Además, los gritos, el sonido de los disparos y la mirada de Mair desafiante apuntando con una pistola, retumban en su cabeza. “Al principio salí a ver qué pasaba. Entonces le vi y me asusté. Entre un disparo y otro sólo pasaron cinco segundos. En un primer momento pensé que iba a entrar aquí y empezar un tiroteo contra los clientes. No sabía si era mejor que salieran corriendo o que se quedaran aquí. Cuando volví a salir, él se marchó, con su gorra blanca, andando, despacio calle abajo... Y ya no pude hacer nada para ayudar a Cox”.

En Birstall están sobrepasados por el dolor tras la pérdida de su diputada, pero también porque un crimen tan horrendo haya ocurrido aquí. Son muchas las dudas y las incógnitas sin resolver. James, conductor de autobús de la ruta 229, se pregunta ahora si "Tommy"sólo ayudaba en los jardines de británicos blancos o si, como cree la mayoría de los entrevistados, tenía problemas mentales. Mair será juzgado el próximo 14 de noviembre, mientras tanto y como se pudo escuchar en el homenaje en Birstall, una vela encendida conmemora que “ella daba luz a la oscuridad y, por ello la apagaron”.