Bruselas considera «problemáticas» las peticiones de Cameron sobre inmigración

La carta de David Cameron gustó poco en Bruselas. Aunque puede haber alguna petición a la que se pueda acceder, existen otras exigencias que la Comisión Europea no aceptará. Se abre la puerta a las necesarias negociaciones para entenderse con Reino Unido y buscar un acuerdo que sea satisfactorio para todas las partes, teniendo en cuenta que la propuesta recibida ayer es el «principio» para la negociación «y no el final».

La Comisión Europea, y concretamente su presidente, Jean-Claude Juncker, ha mantenido varias reuniones con el primer ministro británico para conocer en profundidad las inquietudes y demandas de Reino Unido. Las que recibió ayer poco cambiaron respecto a lo que el premier ya habría trasladado a Juncker en persona. Hubo pocas sorpresas, por tanto.

«Vemos una serie de elementos factibles, algunos que son difíciles, pero otros que son altamente problemáticos, como lo que tiene que ver con los derechos fundamentales dentro de nuestro mercado interior —derechos laborales y sociales de los ciudadanos europeos en cualquier Estado miembro—», explicaba en rueda de prensa el portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas, después de darse a conocer que Cameron quiere limitar esos derechos.

Después de que Cameron hizo ayer pública su carta de peticiones, Bruselas también ha remarcado públicamente que existen reservas a algunas de las demandas. Sin embargo, está dispuesta a entablar una negociación para promover un acuerdo «justo» para Reino Unido y conseguir así su permanencia en la Unión Europea.

A nivel de ministros, el titular de Finanzas británico, George Osborne, aprovechaba su participación ayer en el Ecofin en Bruselas para reconocer que las negociaciones propiciarán un cambio en la UE que beneficiará no sólo a su país sino también al resto de socios. «Estamos buscando cambios y reformas...Nos vamos a sentar en la mesa y las negociaciones van a empezar. Creo que ahora tenemos una buena oportunidad para conseguir las reformas que queremos ver», señalaba a la prensa a su llegada al Consejo.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, comenzará una ronda de encuentros con los líderes europeos para sondear su opinión sobre el texto británico. Uno de los líderes que no ha dudado en reaccionar por su cuenta ha sido el primer ministro de República Checa, Bohuslav Sobotka. Según recoge Ep, advirtió directamente a Cameron de que la libertad de movimiento en la Unión Europea es una línea roja. Ya lo dijo en su momento la Comisión, pero ayer no se atrevió a hablar en esos términos. «El derecho a vivir y trabajar en cualquier lugar de la UE es absolutamente fundamental para todos», declaró Sobotka, tras conocer las pretensiones de Cameron.

Más flexible, como de costumbre, se mostraba la canciller alemana, Angela Merkel. «Hay algunos puntos difíciles, y algunos menos difíciles, pero si uno tiene voluntad para alcanzar soluciones, tengo confianza en que esto pueda resolverse», señaló. Hay margen para la negociación, pero poco. En la cumbre de líderes que tendrá lugar los días 17 y 18 de diciembre se pondrán en común los avances, con la esperanza puesta en encontrar un acuerdo justo para todos.