Bruselas garantiza que el acuerdo con EE UU respetará la ley europea

Washington quiere rebajar los controles de calidad en el tratado comercial y de inversiones

Un hombre lee los documentos filtrados del TTIP en una caseta instalada en la Puerta de Brandemburgo, en Berlín
Un hombre lee los documentos filtrados del TTIP en una caseta instalada en la Puerta de Brandemburgo, en Berlín

Washington quiere rebajar los controles de calidad en el tratado comercial y de inversiones

La recta final en las negociaciones para el mayor acuerdo comercial y de inversiones del planeta entre la UE y EE UU (TTIP, por su siglas en inglés) llega a su fin y sus numerosos detractores sacan sus ases de la manga. Este pasado lunes, la ONG Greenpeace desveló la filtración de un documento de 250 páginas en la que por primera vez se conocía la posición negociadora de EE UU. Unos textos que la organización interpreta como un intento por parte de las autoridades estadounidenses de rebajar los estándares europeos en ámbitos tan sensibles como el medio ambiente, la salud y los derechos de los consumidores. La semana pasada se terminó la 13ª ronda negociadora en Nueva York y la meta es llegar a un acuerdo antes de que Barack Obama se despida de la Casa Blanca.

El negociador jefe de la Comisión Europea, Ignacio García Bercero, aseguró ayer que el Ejecutivo comunitario iniciará una investigación sobre el documento filtrado a la vez que definió los textos como «incompletos y totalmente falsos en algunos puntos». La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, se vio ogligada a comparecer para negar que este acuerdo vaya a conllevar una degradación de las exigencias europeas. Aseguró que hay «líneas rojas no negociables» y que los textos publicados no suponen los puntos definitivos. Bercero reconoció las resistencias de Washington a hacer públicos estos informes y la persistencia de «grandes divergencias importantes» a ambos lados del Atlántico. Entre los puntos más polémicos del acuerdo se encuentra el principio de precaución. En la UE hasta que no se sabe con certeza que un producto o sustancia no entraña peligro, no se comercializa. Al contrario, en EE UU rige el principio de «no riesgo»: hasta que no conoce con certeza que resulta nocivo, no se retira del mercado. La CE niega que los 28 vayan a renunciar a esta exigencia. Según Greenpeace, Bruselas no se está oponiendo con contundencia a las presiones americanas en este punto, como se desprende de los documentos filtrados. Las mayores divergencias en este punto de las negociaciones se están produciendo en el apartado de cosmética.

Otro aspecto candente es la limitación de las actividades comerciales «al respeto a la vida y salud de los seres humanos, animales y plantas». Según Greenpeace, este principio no aparece en los documentos. La CE alega que se va a tratar específicamente en un capítulo aparte. En relación al capítulo «Buy american», la legislación americana es proteccionista en sus licitaciones públicas y privilegia a las empresas estadounidenses sobre el resto con esta famosa cláusula. Berzosa reconoció ayer estar «muy lejos del acuerdo» en este punto. Por último, también hay diferencias en relación a los tribunales de arbitraje privados. Esto obliga a acudir a un sistema al margen de los tribunales de justicia ordinarios para resolver los conflictos entre empresas y países. Es uno de los grandes escollos y todavía no ha sido tratado en las reuniones bilaterales.

El Gobierno de EE UU afirmó ayer que el objetivo del futuro TTIP es «preservar, no socavar, nuestros robustos estándares de protección medioambientales y del consumidor», al tiempo que rechazó la «errónea» interpretación de documentos filtrados por Greenpeace. «Las interpretaciones dadas a estos textos parecen ser confusas en el mejor de los casos y directamente erróneas en el peor», indicó un portavoz de la Oficina del Representante de Comercio Exterior de EE UU (USTR) en un comunicado.

Las cifras del TTIP

Ganacia económica

- Un acuerdo entre las dos principales potencias económicas del mundo que representan 1/2 del PIB mundial y 1/3 del comercio mundial.

- Aumento del PIB en un 0,5% en la UE y del 0,4% en EE UU hasta 2027. Para EE UU supondrá 95.000 millones al año.

- El 80% de los beneficios se esperan en la reducción de barreras no arancelarias, la liberalización del comercio de servicios y la contratación.