China amenaza a Hong Kong con aplicar mano dura

En un firme mensaje, califica de «intolerable» el asalto al Parlamento y pide perseguir a los responsables

Funcionarios limpian los alrededores del Parlamento de Hong Kong después de que los manifestantes irrumpieran en el edificio
Funcionarios limpian los alrededores del Parlamento de Hong Kong después de que los manifestantes irrumpieran en el edificio

En un firme mensaje, califica de «intolerable» el asalto al Parlamento y pide perseguir a los responsables.

El lunes en Hong Kong hubo brindis con cava por la mañana y botes de gas lacrimógeno por la noche. La ciudad debería haberse despertado con resaca ayer, pero nada recordaba los acontecimientos del día anterior. Todos los servicios funcionaban con normalidad y los ciudadanos acudían a sus puestos de trabajo como si nada hubiera ocurrido. Menos en el edificio del Parlamento, el LegCo, que continúa cerrado mientras los equipos de limpieza se encargan de arreglar los destrozos. A su alrededor ayer se podían ver paraguas rotos, cascos y botellas de agua, los únicos signos del enfrentamiento. El edificio permanecerá cerrado al menos las próximas dos semanas por los «graves daños» causados a sus instalaciones, anunció el presidente de la institución, Andrew Leung. Eso significa que los parlamentarios no volverán a reunirse hasta después del verano, ya que a mediados de este mes concluye el periodo de sesiones.

Un pequeño grupo disidente de manifestantes, furiosos por el proyecto de ley de extradición apoyado por la líder de Hong Kong, Carrie Lam, asaltó el edificio y levantó la antigua bandera colonial del territorio en el 22 aniversario de su retorno a China. Fueron una minoría de jóvenes, y la manifestación oficial, a la que acudieron unas 550.000 personas, según los organizadores, fue pacífica, pero China no va a dejarlo correr. Lo dejó ayer muy claro: Hong Kong vive su mayor crisis política en décadas y Pekín no puede permitirse que la disidencia quede impune tras este tremendo desafío a su autoridad. Sabe que una chispa puede provocar un incendio, por lo que el Gobierno chino emitió una fuerte condena contra los manifestantes que asaltaron y destrozaron el Parlamento, calificando el acto de «totalmente intolerable».

También ha reclamado que las autoridades locales «restauren el orden social normal lo antes posible». Lo hizo en una declaración a la agencia de noticias estatal Xinhua de la oficina de enlace del Gobierno chino en la excolonia. en la que se mostró «conmocionado, indignado y condenaba enérgicamente» el asedio al edificio del Parlamento. Para los que se oponen al proyecto de ley de extradición, que permitiría enviar personas a China continental para ser juzgados en tribunales controlados por el Partido Comunista, es una amenaza para el estado de Derecho de Hong Kong.

«Algunos elementos extremos utilizaron la violencia excesiva para asaltar el edificio de la legislatura y llevaron a cabo una serie de asaltos a gran escala. Esto es escandaloso, desgarrador e indignante», dice la declaración. «Sus actos violentos son un desafío extremo para el estado de Derecho de Hong Kong y socavan gravemente la paz y la estabilidad de Hong Kong. Es totalmente intolerable», insistía, en una muestra de que la paciencia de Pekín puede estar agotándose, tanto con los manifestantes como con el Gobierno local, en manos de una Carrie Lam que parece incapaz de controlar la situación. Ésta se limitó ayer a condenar el asalto.

En una reacción en cadena, la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado emitió una declaración de condena redactada de manera similar, prometiendo apoyar a las autoridades de Hong Kong en la investigación de la responsabilidad penal de los «delincuentes violentos». «Estas graves acciones ilegales pisotearon el estado de Derecho de Hong Kong. Es un desafío descarado a la línea de fondo de la fórmula de ‘‘un país, dos sistemas’’. Lo condenamos enérgicamente», decía. Y desde Pekín, el portavoz de Exteriores, Geng Shuang, repetía el mensaje.

Pero quizás el mensaje más nítido lo dio un periódico estatal chino publicado por el portavoz del Partido Comunista, el «Diario del Pueblo», que pidió «tolerancia cero». «La sociedad china es muy consciente de que una política de tolerancia cero es el único remedio para tal comportamiento destructivo observado. De lo contrario, y sin esta política, sería similar a abrir una Caja de Pandora», dijo. La chispa que provocaría el incendio.