Comandos de información y suicidas por toda Europa

Uno de los detenidos ayer por la Policía en Bélgica, donde se llevaron a cabo otros seis arrestos
Uno de los detenidos ayer por la Policía en Bélgica, donde se llevaron a cabo otros seis arrestos

Las Fuerzas de Seguridad apuntan a que los terroristas cambiaron a los lobos solitarios por infraestructuras organizadas. Los yihadistas utilizan los métodos de las viejas bandas terroristas, con células de información y otras operativas.

Para extender sus acciones criminales a los países occidentales, el Daesh (Estado Islámico), acordó adoptar una estrategia que no es nueva, pues se acomoda a los viejos patrones de actuación de las bandas terroristas. Esto consiste básicamente en montar un «aparato de información» integrado por células que se dedican a recabar toda los datos necesarios para poder cometer los atentados que despues perpetran las células operativas. Expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN han informado de que, tras dos detenciones realizadas a mediados de año en Polonia y Francia, se obtuvieron, gracias a la declaraciones de uno de los arrestados, las informaciones necesarias sobre la nueva estrategia de los yihadistas que, según todos los datos disponibles, ha sido utilizada por primera vez en la masacre de París del pasado viernes.

Informadores

En concreto, se trataba de dos individuos –un español de origen marroquí y un francés, también de origen magrebí, ambos musulmanes–, que habían entrado en Europa en lo que parecía una acción de «retornados» con el fin de cometer atentados.

La citada declaración de uno de ellos aclaró el equívoco: tenían que buscar discotecas y estadios de fútbol y acumular toda la información posible para que células operativas pudieran atentar contra las personas que estuvieran en su interior: medidas de seguridad, modos más rápidos y fiables para llegar al lugar, zonas en las que se podrían colocar grandes artefactos, etcétera. La operación, en la que la Guardia Civil española había tenido una importante participación, suponía un vuelco en todo lo que se sabía hasta entonces del Daesh y que su portavoz más cualificado, Aldani, se ocupaba de repetir en cualquier ocasión de que dispusiera: que los musulmanes estaban obligados a practicar la «yihad» contra los «cruzados» (ciudadanos occidentales) y tenían que valerse de todo lo que tuvieran a mano para matarlos, desde cuchillos, piedras, coches con los que atropellarlos, venenos, etcétera. La vieja teoría de los «lobos solitarios», cuyo peligro, advierten los expertos consultados no ha desaparecido y está ahí, se complementaba con ésta más devastadora y mediática, como ha quedado comprobado tras la masacre de París.

El otro peligro

La última célula desarticulada por la Policía en Madrid, integrada no por «lobos solitarios», sino por un jefe y dos más que se habían autoradicalizado y que actuaban a sus órdenes, así lo demuestran. La prueba de que el peligro de este tipo de grupos no ha desaparecido quedaba, una vez más, patente. Los datos obtenido en junio en Varsovia, cuando fue detenido uno de los dos yihadistas, residentes en España y de origen marroquí, y la de su compañero en agosto en París, han permitido inferir, gracias a ulteriores investigaciones, que Bélgica es el país elegido como centro neurálgico de la actividad de las nuevas células. Además, es en este país donde existe un «mercado negro» de aduisición de armas al que no es demasiado difícil acceder y en el que se han comprado muchos de los fusiles utilizados en las últimas accionres criminales yihadistas perpetradas en Europa. Entre ellos, los usados también en Francia, contra la revista «Charlie Hebdo» y un mercado judío.