Control de gasto y «moralización» de la política, ejes del programa Macron

El favorito en las presidenciales de Francia quiere suprimir 120.000 puestos de funcionario.

Emmanuel Macron presentó ayer su programa, el manifiesto «Contrato con la nación», en París
Emmanuel Macron presentó ayer su programa, el manifiesto «Contrato con la nación», en París

El favorito en las presidenciales de Francia quiere suprimir 120.000 puestos de funcionario.

La principal crítica que había recibido hasta ahora Emmanuel Macron, candidato socioliberal al Elíseo, era la de hacer campaña sin programa. Algo que hasta había reivindicado, como hizo el pasado domingo afirmando en «Le Journal du Dimanche» que «es un error pensar que el programa es el corazón» de una campaña electoral, porque para él la política es «un estilo», y algo próximo a la «mística». Pero finalmente ayer puso por escrito lo que quiere hacer una vez consiga el poder, y expuso en una treintena de páginas las claves de cómo entiende ejercer ese poder: reconciliando «la libertad y la protección». Macron presentó su programa electoral poniendo el acento en la moralización de la vida pública, haciéndose eco así de la inquietud que ha despertado los problemas del candidato de Los Republicanos, François Fillon, convocado por los jueces el 15 de marzo para una presumible inculpación por los supuestos empleos ficticios de su familia.

El primer punto de la «gran ley» de moralización política que propone Macron está dirigida «a erradicar los conflictos de interés», y para ello propone que los parlamentarios no puedan ejercer trabajos de consejeros porque «no se puede hacer la ley para todos cuando en paralelo se está al servicio de algunos». Para hacer más «eficaz y transparente» el trabajo de las cámaras, el líder de ¡En Marcha! propone también la reducción en un tercio de senadores y diputados que a día de hoy son 925, y, planeando sobre el «caso Fillon», pretente acabar con lo que califica de «nepotismo», del que hacen gala un 20% de los parlamentarios, y prohibirá que puedan seguir contratando a sus familias.

También quiere alinear el régimen de pensiones de los parlamentarios –en la actualidad cobran una media de 2.700 euros netos de pensión– con el régimen de derecho común, y en este ámbito realizará una gran reforma para poner fin a los regímenes especiales de pensiones. Pretende que sean iguales tanto en el sector privado como en el público, como intentó hacer en 1995 Alain Juppé, y que se saldó en un gran fracaso. Dentro del ámbito social, promete mantener la edad de la jubilación y las pensiones, al mismo tiempo que aumenta la pensión mínima y las ayudas. En el ámbito educativo, aumentará el número de profesores, «entre 4.000 y 5.000», y dividirá por dos el número de alumnos por clase de primaria de zonas prioritarias; prohibiendo los teléfonos móviles en todo el recinto escolar.

Macron promete recortar el gasto público en 60.000 millones, gracias entre otras cosas a la supresión de 120.000 puestos de funcionario, aunque piensa que «la supresión de la Policía de proximidad fue un error». Por ello anuncia el reclutamiento de 10.000 policías, la mayoría destinados a la lucha antiterrorista. En el frente contra el deterioro medioambiental, está dispuesto a invertir 15.000 millones de euros en un plan de inversiones «consagrados a la transición ecológica». Concretamente ofrecerá una prima de mil euros para estimular la compra de vehículos menos contaminantes.