Críticas internas a Cameron por su campaña «sin pasión»

Varios dirigentes conservadores le culpan de no haber frenado el despegue de Miliband en los sondeos

El primer ministro británico, David Cameron
El primer ministro británico, David Cameron

David Cameron se quitó ayer la chaqueta del traje y habló con muchos más gestos de los habituales durante su encuentro en el norte de Londres con un grupo de pequeños empresarios.

David Cameron se quitó ayer la chaqueta del traje y habló con muchos más gestos de los habituales durante su encuentro en el norte de Londres con un grupo de pequeños empresarios. «Si estoy más animado es porque me siento animado», explicaba el «premier» ante los periodistas que le preguntaban por su cambio de actitud. No habría por qué dudar de su palabra. Sin embargo, la teoría que apunta a que el líder «tory» se ha visto obligado a dar una imagen mucho más enérgica en sus apariciones tras los reproches de sus propias filas resulta mucho más creíble. A menos de dos semanas para las elecciones generales, varias voces del Partido Conservador le han criticado por su «falta de pasión».

«No tiene la energía de 2010, cuando, a pesar de que no consiguió la mayoría, tomó la iniciativa de ofrecer una coalición con los liberal demócratas. Es como si le faltara apetito por el poder y estoy seguro de que durante el recuento de votos habrá muchos que le recriminarán no haber luchado por una victoria», explicó a «The Times», de manera anónima, un miembro de la formación.

Por su parte, uno de los mayores donantes también confesó el «descontento» que había entre aquellos que han aportado millones de libras a la campaña. «Hay una sensación de que es aburrida y no funciona. Tenemos la confianza de que Cameron permanecerá en Downing Street, pero su autoridad se verá socavada por ‘dimes y diretes’ desde el principio si los ‘tories’ no alcanzan la mayoría», señaló.

Con todo, la embestida más feroz vino este fin de semana de la mano del influyente Lord Ashcroft, quien culpó directamente al «premier» del fracaso del partido por no lograr abrir una clara ventaja en los sondeos sobre los laboristas. «Algunas personas que preferían a Cameron respecto a [Ed] Miliband están pensando ahora votar a los laboristas, ya que su líder lo está haciendo mucho mejor de lo esperado. Ha mostrado una gran capacidad de recuperación frente a algunos de los ataques más indecorosos», escribía en «The Independent».

En efecto, los dos partidos mayoritarios siguen en empate técnico. Mientras el sondeo publicado ayer en «Financial Times» otorgaba tres puntos de ventaja a la oposición, otra encuesta en «The Guardian» ponía al líder «tory» como virtual ganador. Pero la gran diferencia es que la percepción de Miliband por parte del electorado ha cambiado por completo. A principios de este mes conseguía, por primera vez, convertirse en el político más popular, algo impensable a principios de campaña. Es más, un grupo de jóvenes ha creado una especie de club de fans y se hacen llamar «Milifun» (Mili-divertido). Las participaciones del candidato en los debates televisados –algo a lo que el «premier» se negó desde el principio– han contribuido a mejorar su imagen y su manera de interactuar con el público se considera más cercana que la de Cameron, al que le acusan de estar encorsetado y ser incapaz de conectar con nuevos votantes, al margen de los ya convencidos.

Con todo, los «tories» siguen despertando mayor confianza en materia económica y ayer se vieron reforzados por la misiva firmada por los representantes de 5.000 pequeñas empresas en la que aseguraban que los conservadores están «comprometidos a asegurar que Reino Unido está abierto a los negocios» y «han conseguido poner la economía otra vez en marcha». Los firmantes añaden que Cameron ha atajado el déficit público y ha mantenido la inflación y los tipos de interés en niveles bajos.

Por su parte, Miliband ayer se centró en los votantes más jóvenes y prometió que, si gana las elecciones del 7 de mayo, eliminará durante tres años el impuesto denominado «stamp duty» para la primera vivienda, siempre y cuando ésta no supere las 300.000 libras (unos 420.000 euros). El ahorro para los compradores podría alcanzar las 5.000 libras (7.000 euros). «No hay nada más británico que el sueño de tener una casa en propiedad, pero para muchos jóvenes ese sueño se está debilitando», recalcó el líder laborista durante un mitin electoral en el norte de Inglaterra.

Miliband también ha incluido en su lista de promesas un derecho preferente para que quienes hayan vivido en una misma zona durante más de tres años puedan acceder, de forma prioritaria, a viviendas de nueva construcción. En este sentido, los laboristas quieren evitar la entrada de inversores extranjeros dándoles mayores oportunidades a los compradores locales, incrementando los impuestos para los foráneos y penalizando económicamente las viviendas vacías.

Los laboristas se hunden en su feudo escocés

El Partido Nacional Escocés (SNP) podría ganar 57 de los 59 escaños que se disputan en Escocia, según el sondeo de TNS, que otorga a los nacionalistas un 54%, mientras que el Partido Laborista se hundiría y obtendría un 22%. El Partido Conservador contaría con un 13% y el Partido Liberal Demócrata, con un 6%. Históricamente, los laboristas cimentaban sus victorias al norte de la frontera. En las elecciones de 2010, obtuvo 41 escaños, frente a 11 de los liberal demócratas, 6 del SNP y uno de los «tories». Pero gracias al apoyo masivo a la «premier» escocesa, Nicola Sturgeon, el SNP podría jugar un papel clave en la formación del próximo Gobierno.