Detenidos varios líderes de las protestas prodemocracia en Hong Kong

Aviso de las autoridades cuando se cumplen los cinco años de la amenaza de Pekín que desató la Revolución de los Paraguas

Aviso de las autoridades cuando se cumplen los cinco años de la amenaza de Pekín que desató la Revolución de los Paraguas

Más leña al fuego. Hong Kong despertó ayer con un nuevo golpe a sus ansiadas ganas de democracia. Las autoridades de la ciudad detuvieron a varios prominentes activistas en un nuevo intento por frenar la oleada de protestas que está sacudiendo la ciudad desde hace ya tres meses. Este nuevo varapalo se produjo, además, en la víspera del día en el que hace cinco años Pekín advirtió a Hong Kong de que su sistema electoral estaría supeditado a estrictos límites impuestos por China, una declaración que en 2014 motivó la salida a la calle de miles de personas en lo que se conoció como la Revolución de los Paraguas.

Entre los arrestados se encuentran Joshua Wong y Agnes Chow, dos de los líderes estudiantiles que participaron entonces en aquellas manifestaciones a favor de la democracia y que más tarde fundaron el partido político Demosisto. Los dos fueron arrestados el viernes por la mañana y a última hora del día liberados tras pagar una fianza de unos 1.100 euros. A ambos se les acusa de incitar, organizar y participar en una asamblea ilegal y, además, a Wong de haber participado en el cerco al cuartel general de la Policía el pasado 21 de junio. Al joven de 22 años le detuvieron cuando iba camino del metro y le forzaron a entrar en una furgoneta, y a Chow la arrestaron en su casa.

Tampoco se libraron los políticos del bloque prodemocrático Cheng Chung Tai, Rick Hui, Au Nok Hin y Jeremy Tam; la ex dirigente estudiantil Althea Suen; o el fundador del ahora prohibido Partido Nacional de Hong Kong, Andy Chan, a quien arrestaron el jueves por la noche en el aeropuerto de la ciudad. Con estos arrestos, ya son casi 900 los detenidos por la policía en lo que va de verano en relación con las protestas, aunque según algunos políticos locales cerca de 4.000 manifestantes son considerados radicales, por lo que no se sabe hasta dónde podrá aumentar esa cifra.

Para Lau Siu Kai, asesor del Gobierno chino sobre la política de Hong Kong, la nueva estrategia de los funcionarios de Pekín y Hong Kong pretende que a medida que la policía detenga a los manifestantes más duros, las protestas disminuyan y la opinión pública sea más tajante contra el uso de la violencia. Precisamente, hoy se podrá medir si esta nueva medida apacigua a los ciudadanos o, por el contrario, les hace salir a las calles a protestar en un día en el que la masiva manifestación prevista ha sido prohibida por la policía y desconvocada por los organizadores. No obstante, a su salida de comisaría, Wong afirmó que “nunca nos rendiremos (...) Continuaremos nuestra lucha sin importar cómo nos arresten o procesen”.

De una u otra manera, el desenlace de este asunto es muy incierto. Si todo empezó con la oposición de la sociedad al proyecto de ley de extradición con el que la ciudad hubiera podido extraditar a China a cualquier detenido en este territorio, a día de hoy las reivindicaciones han crecido. A la dimisión de la jefa de Gobierno, Carrie Lam, se suma la exigencia de una investigación independiente sobre los supuestos abusos cometidos por la policía en las protestas; la puesta en libertad de los detenidos; y la reapertura de un proceso de reformas democráticas.

Violencia contra los manifestantes

A falta de lograr todas esas metas, lo que sí se ha conseguido es dividir a la sociedad hongkonesa y generar miedo e incertidumbre. A las confrontaciones entre manifestantes y policías, hay que añadir episodios como el de este miércoles, cuando el líder prodemocrático de FDHC, Jimmy Sham, fue atacado con bates de béisbol en un restaurante a plena luz del día, o cuando otro activista fue objeto de un ataque de cuatro hombres que lo abordaron cuando hablaba con un periodista local en el barrio de Tai Po. Todos esos actos ponen en alerta a una sociedad que hasta la fecha ha gozado de unas libertades que no existen en la China continental y que ven mermadas con el paso de los días.

Por ello, el director de Amnistía Internacional en Hong Kong, Man Kei Tam hizo un llamamiento para que “las autoridades pongan fin a este ataque concertado contra las libertades de expresión y reunión pacífica. Es vital que las autoridades envíen un mensaje claro de que las personas en Hong Kong aún pueden disfrutar de estos derechos independientemente de sus creencias políticas”. A la espera de lo que pase este fin de semana, el lunes y el martes hay prevista una huelga general para y el boicot del inicio del curso escolar.

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