Dikili recibe con protestas a sus «huéspedes»

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A primera hora de la mañana llegaron los primeros 202 migrantes procedentes de la isla de Lesbos en tres barcos que arribaron al puerto turco de Dikili. El puerto amaneció con varios vehículos blindados de la Policía, autobuses y ambulancias que esperaban para recoger a los recién llegados. No recibieron una calurosa bienvenida. Apostados en el puerto, un grupo de personas mostró su abierto rechazo. Eran habitantes de Dikili que denunciaban que la aglomeración de los migrantes y refugiados en las improvisadas instalaciones habilitadas en la pequeña localidad turística, en la provincia de Esmirna, atenta contra la seguridad y los derechos de esas personas y afecta a la paz, el orden y la actividad económica. Sólo unos pocos vecinos reaccionaron de manera contraria. Algunos expresaron su solidaridad, apenas una docena que esperaba el desembarco con la pancarta «Bienvenidos a Turquía. Éste es vuestro hogar».

Los inmigrantes, cada uno con una o dos maletas, abandonaron los ferris acompañados de funcionarios turcos en dirección a las carpas donde fueron registrados. Eran 202 y estuvieron acompañados de al menos 180 policías de Frontex, aparte de decenas de funcionarios griegos, atentos en todo momento a que no se desatara ningún incidente violento.

Los migrantes permanecerán temporalmente en Dikili, aunque las autoridades turcas informaron de que después los sirios serán enviados a un campo de refugiados en Osmaniye, en el sur del país. Los ciudadanos de otros países irán a Kirklareli, provincia fronteriza con Bulgaria, antes de ser repatriados a sus países.

El ministro de Asuntos Europeos de Turquía, Volkan Bozkir, subrayó que esta expulsión no será inmediata, sino que los inmigrantes con motivos económicos podrían ser «un tiempo huéspedes» de Turquía, antes de ser deportados poco a poco. Para ello, Ankara hará una solicitud al país de origen y respetará los procedimientos de repatriación habituales, detalló el ministro.

El país euroasiático alberga ya a unos 2,7 millones de refugiados, recordó el presidente Recep Tayyip Erdogan, que subrayó que si acepta recibir a más no es por el dinero ofrecido por la UE dentro del pacto para deportar a inmigrantes, sino por «piedad». «Miren el número de refugiados que han acogido los países con ingresos superiores al nuestro. Y nos piden que acojamos más. No los acogemos por el pacto que hicimos con ustedes», manifestó dirigiéndose a las autoridades europeas.

«Aceptamos a los refugiados por piedad, porque es sabido que dar es más importante que recibir. Hay quién habla de mil o dos mil refugiados y nosotros hablamos de millones. Y dicen que nos dan dinero. No los acogemos por dinero», insistió el mandatario en un discurso ante la Media Luna Roja turca.

El primer ministro, Ahmet Davutoglu, presente en ese foro, ilustró el agradecimiento de los refugiados sirios relatando que un niño sirio, a la pregunta de qué quería ser de mayor, había respondido: «Quiero ser turco».