Trump pisa la última frontera de la Guerra Fría

El presidente de EEUU se reúne con el líder norcoreano, Kim Jong Un, en la zona desmilitarizada para rebajar la tensión. Promete otro encuentro en breve

Donald Trump y líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, en el lado norcoreano del Área de Seguridad Conjunta que conecta las dos Coreas
Donald Trump y líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, en el lado norcoreano del Área de Seguridad Conjunta que conecta las dos Coreas

El presidente de EEUU se reúne con el líder norcoreano, Kim Jong Un, en la zona desmilitarizada para rebajar la tensión. Promete otro encuentro en breve.

El presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió ayer con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, en la zona desmilitarizada en la frontera entre las dos Coreas. Trump incluso se adentró unos pasos en territorio norcoreano, lo que le convierte en el primer presidente de Estados Unidos en funciones en pisar Corea del Norte. El presidente Trump lo calificó como «un día legendario, histórico».

El breve encuentro está cargado de simbolismo, pero queda aún por ver si este encuentro es un mero espectáculo televisivo destinado a aumentar la popularidad de Trump de cara a las elecciones o un paso adelante para desbloquear la negociación entre los dos países.

Tras darle la mano a Kim Jong Un en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, conocida como la DMZ, y caminar con él a través de la frontera, Trump dijo que «cruzar esa línea es un gran honor. Se han hecho grandes progresos, se han hecho grandes amistades y esto ha sido, en particular, una gran amistad».

Kim también consideró simbólica la breve visita de Trump. «Creo que, al reunirse aquí, dos países que tienen un pasado hostil, estamos mostrando al mundo que tenemos un nuevo presente y tenemos una reunión positiva en el futuro», aseguró.

Es la tercera vez que Trump y Kim se reúnen en un año, cuatro meses después de que su segunda cumbre en Hanói fracasara. En aquel momento, no pudieron resolver las diferencias entre sus mutuas demandas: las estadounidenses de desnuclearización y las norcoreanas de flexibilización de sanciones. Aliviar las tensiones en la península ha sido una de las prioridades de la política exterior del presidente de EE UU. Corea del Norte ha impulsado programas nucleares y de misiles durante años, desafiando las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Tras una reunión trilateral entre Kim, Trump y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, Trump aseguró que estaba de acuerdo con Kim para reanudar el diálogo después de que las negociaciones nucleares se estancaran a principios de este año. El presidente estadounidense manifestó que invitaría a su interlocutor a la Casa Blanca «cuando sea el momento adecuado». Una visita que, de suceder, convertiría a Kim en el primer líder de la República Popular Democrática de Corea en viajar a EE UU.

Trump dijo que él y el líder norcoreano no estaban «buscando velocidad, buscamos hacerlo bien» y agregó: «Vamos a tener equipos, se reunirán en las próximas semanas, iniciarán un proceso y veremos qué sucede».

Mientras, especificó que las sanciones seguirían vigentes, pero sugirió que Washington podría estar dispuesto a ofrecer concesiones a cambio de movimientos poco sistemáticos de Corea del Norte hacia la desnuclearización, un enfoque que previamente había rechazado. «En algún momento durante la negociación pueden pasar cosas», dijo el magnate.

El encuentro de ayer que, de normal hubiera llevado meses de preparación, se produjo a raíz de un tuit. En el estilo informal e improvisado al que el presidente estadounidense nos tiene acostumbrados, el sábado, desde la ciudad de Osaka, donde participó en la cumbre del G-20, Trump publicó en su cuenta de Twitter un mensaje invitando al líder norcoreano a un encuentro rápido: «Tras varias reuniones muy importantes dejaré Japón rumbo a Corea del Sur (con el presidente Moon). Cuando esté allí, si el presidente Kim de Corea del Norte ve esto, me gustaría reunirme con él en la frontera para darle la mano y decirle ¡hola !».

Robert Kelly, profesor de Ciencias Políticas en la universidad Pusan en Corea del Sur, calificó los eventos de ayer como una farsa. «La oferta de Trump de reunirse con Kim Jong Un en la zona desmilitarizada es una señal emblemática de por qué el esfuerzo de Trump y Corea del Norte es una farsa: en el último minuto, se hace para la televisión e impulsado por la lujuria de Trump por el drama y la imagen, en lugar de la sustancia».

En las últimas tres décadas, la visita a la DMZ entre las dos Coreas se ha convertido en un paso casi obligado para los presidentes estadounidenses. Desde la visita de Ronald Reagan en 1983, solo George H.W. Bush no estuvo allí. Pero esta visita tiene lugar en un clima distinto. Tras años de aumento de tensiones a causa de los programas nuclear y balístico de Pyongyang, la península coreana vive un momento de deshielo.

La zona desmilitarizada, situada al norte de Seúl, es una franja de terreno de 4 kilómetros de ancho y 248 de largo. Está protegida con barreras electrificadas, campos de minas y muros antitanque. En abril de 2018 fue en Panmunjom, en la zona desmilitarizada, donde Kim y el presidente surcoreano se reunieron para un apretón de manos histórico en la línea de demarcación que divide la península coreana desde la guerra de 1950-1953.

En noviembre de 2017, durante una visita a Seúl, Trump ya intentó sin éxito visitar la DMZ por primera vez. El helicóptero presidencial, así como el del pequeño grupo de periodistas que le acompañaba, tuvieron que dar media vuelta a causa de las condiciones climáticas.