Política

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Duterte revalida su poder en las urnas

El presidente filipino podrá restablecer la pena de muerte.

Miembros de la tribu filipina Igorot acudieron ayer a un colegio electoral para votar en Ciudad Baguio
Miembros de la tribu filipina Igorot acudieron ayer a un colegio electoral para votar en Ciudad Baguiolarazon

El presidente filipino podrá restablecer la pena de muerte.

Rodrigo Duterte ha vuelto a demostrar que el pueblo filipino está de su parte. Las elecciones municipales y legislativas que se celebraron en el archipiélago asiático pusieron de manifiesto que las repetidas violaciones contras los derechos humanos bajo su mandato no han hecho mella en su imagen. Ni tampoco su insultante verborrea. Ni su machismo. Con casi el 100% de los votos escrutados, parece que nueve candidatos afines al presidente se harán con uno de los doce huecos en el Parlamento, el órgano –hasta ahora– más independiente de la nación.

Cerca de 62 millones de personas estaban llamadas a las urnas para votar en unas elecciones en las que se elegían 18.000 cargos públicos. Pero más allá de jugarse la predilección por uno u otro candidato, la jornada electoral sirvió como plebiscito para medir el respaldo a su dirigente nacional. A la espera de los resultados oficiales que la Comisión Electoral hará públicos en una semana aproximadamente, los provisionales dieron como vencedores a figuras que, según los analistas, habrían hecho de escuderos para el mandatario.

Entre ellos, destaca el ex jefe de la policía nacional, Ronald de la Rosa, quien estuvo hasta hace unos meses al mando de la campaña anti droga que Duterte promovió desde su llegada al poder y que, según algunas organizaciones, ha dejado 20.000 muertos en extrañas circunstancias. Por eso, a Kristina Conti, abogada del grupo de víctimas Rise Up for Life and for Rights, le preocupa que De la Rosa «pueda usar su influencia política para encubrir las investigaciones sobre las violaciones de derechos humanos de la policía». Por número de votos, la primera en sentarse en la Cámara Alta sería Cynthia Villar, mujer del empresario más rico del país según Forbes. Otros que le seguirían son Christopher Go, ex asesor especial cuya popularidad subió como la espuma tras recibir el apoyo personal de Duterte; o Imee Marcos, hija del ex dictador Ferdinand Marcos y una controvertida candidata por su vinculación con la dictadura de su padre. Estos resultados muestran cómo gran parte del pueblo filipino ha preferido mantener la estabilidad y seguridad que les proporciona su presidente, independientemente de las formas que emplee para lograrlo. Pero esto tiene una doble lectura: el Senado, compuesto por 24 políticos elegidos nominalmente a nivel nacional, ha sido tradicionalmente independiente, lo que servía para vetar algunas iniciativas del presidente. Por eso, que ahora cuente en este órgano con una mayoría que le apoya le podría permitir poner en marcha medidas tan controvertidas como la reforma de la Constitución para descentralizar la gestión del país e imponer un modelo federal o eliminar el límite del número de años de mandato para el jefe de Estado, dando luz verde a renovar su legislatura.

El analista Richard Heydarian declaró que «estas elecciones le han dado a Duterte carta blanca para la transformación completa del sistema político». De poder hacerlo, otras de las medidas que contempla son la reforma fiscal, rebajar la edad criminal a los 12 años o restablecer la pena de muerte, una peliaguda reforma a la que la Iglesia Católica se opondría con firmeza.