Edimburgo, dispuesto a vetar el Brexit

Nicola Sturgeon cree que el Parlamento escocés no tiene por qué asumir el resultado de la consulta

Por la ruptura. El 59% de los escoceses apoya la salida de Escocia de Reino Unido, según una encuesta publicada ayer por el diario «The Sunday Post», la primera realizada en el país tras el triunfo del Brexit. En la consulta de 2014 sólo el 45% apoyó esta opción
Por la ruptura. El 59% de los escoceses apoya la salida de Escocia de Reino Unido, según una encuesta publicada ayer por el diario «The Sunday Post», la primera realizada en el país tras el triunfo del Brexit. En la consulta de 2014 sólo el 45% apoyó esta opción

Nicola Sturgeon cree que el Parlamento escocés no tiene por qué asumir el resultado de la consulta

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, está decidida a mantener como sea a los escoceses dentro de la UE y ayer anunció que estaba dispuesta a utilizar el «poder constitucional» del Parlamento de Edimburgo para vetar la salida de Reino Unido del club comunitario. «Si el Parlamento de Escocia juzgara este tema desde la perspectiva de lo que sería mejor para Escocia y sentenciara que no va a votar algo que esté en contra de los intereses del país, por supuesto que es una opción que está sobre la mesa», aseveró en la BBC.

Ante el desconcierto que el Brexit ha creado en Westmister, la Cámara de los Lores ha considerado que el consentimiento del Parlamento escocés podría ser «imprescindible» para solucionar la tramitación de la salida del bloque, en virtud de los acuerdos entre Londres y Bruselas que afectan a los escoceses. Sin embargo, el diputado conservador escocés Adam Tomkins, experto en Derecho Constitucional, explicó ayer en su cuenta de Twitter que la relación entre Reino Unido y Escocia es una de «consentimiento o silencio». En definitiva, del mismo modo que Londres no podría vetar un nuevo referéndum de independencia en Escocia –tal y como ha propuesto Sturgeon–, Escocia no puede vetar la decisión del Gobierno británico. «Holyrood (el Parlamento escocés) tiene poder para demostrar su consentimiento o guardar silencio. No es lo mismo que vetar», indicó. Según «The Times», desde Bruselas habrían avisado ya a Sturgeon de que primero tendría que hacerse efectivo el divorcio entre Londres y la UE antes de solicitar, como país independiente, su adhesión al club.

«Tal como están las cosas, Escocia afronta la perspectiva de ser sacada de la UE contra su voluntad. Considero que eso es democráticamente inaceptable», declaró Sturgeon. Al norte de la frontera, en contraste con Inglaterra y Gales, un 62% de escoceses votó a favor de la permanencia en la UE frente al 38 % que apoyó dejar el bloque. A pesar de que los nacionalistas no consiguieron su propósito en el referéndum de independencia de 2014 (los unionistas ganaron con un 55%, frente al 45% de los independentistas), en las elecciones generales del año siguiente, el Partido Nacional Escocés (SNP) quedó como tercera fuerza parlamentaria en todo Reino Unido. Obtuvieron 56 de los 59 escaños que Escocia tiene en la Cámara de los Comunes.

«Legalmente, el Parlamento escocés no puede celebrar un referéndum sin acuerdo con Londres. Pero sería difícil imaginar que el Gobierno británico se opusiera si la mayoría del Parlamento escocés lo reclama. Y, con el apoyo de los Verdes, el SNP podría hacerlo», asegura James Mitchell, profesor de la Universidad de Edimburgo.