Política

El EI amenazó en noviembre con un atentado navideño en el centro de Estrasburgo

Los yihadistas ordenan a los «lobos» que actúen durante las fiestas.

Un cartel que anunciaba el atentado en Estrasburgo
Un cartel que anunciaba el atentado en Estrasburgo

Los yihadistas ordenan a los «lobos» que actúen durante las fiestas.

Las bandas yihadistas, tanto el Daesh (Estado Islámico) como Al Qaeda, han ordenado, a través de páginas web que sus militantes pueden consultar en las redes sociales, en especial Telegram, una ofensiva contra los «cruzados» (cristianos) durante las fiestas navideñas, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. En el caso de Francia, recomiendan hacer coincidir las acciones criminales con las protestas de los «chalecos amarillos» con el fin de causar una mayor desestabilización del Estado galo. El mismo martes colgaron un cartel en el que se podía ver a un «muyaidin» (combatiente) vestido completamente de negro a punto de degollar a Papa Noel y con la Cruz delante. En noviembre, habían anunciado un atentado en Estrasburgo durante las Navidades.

Los mensajes van dirigidos sobre todo a los actores «lobos solitarios» (aunque también hablan de células) como es el caso de Cherif Chekatt, nacido el 24 de febrero de 1989 en Estrasburgo y presunto autor de la matanza en el mercado navideño.

Yihadistas dispuestos a actuar en cualquier momento hay en toda Europa, incluida España, en una cifra imposible de calcular, pero que «es muy abultada». Cherif, según han comprobado los expertos antiterroristas, no tiene ningún tipo de conexión con nuestro país. «La ventaja del lobo solitario es que ya está establecido en Occidente y ésa es su historia, no precisa de otra. Usa esta circunstancia como ventaja. Sé paciente, no apresures nada, confía en Alá, Él te recompensará», dice uno de estos mensajes destinados a los actores solitarios. Por los datos que se conocen hasta ahora de la investigación, que, lógicamente, está centrada en la localización del asesino, que logró darse a la fuga pese a estar herido en un brazo, actuó sin ningún tipo de apoyo y siguiendo al pie de la letra los manuales que los cabecillas yihadistas han publicado en los últimos meses. Eso sí, no se le olvidó gritar en árabe «Alá es grande» para que no hubiera ninguna duda sobre sus motivaciones. Sin embargo, tiene un perfil similar a Anis Amri, que atentó contra el mercado navideño de Berlín en diciembre de 2016, radicalizado en prisión y que, tras cometer la matanza, logró huir hasta Italia, donde fue abatido. En efecto, Cherif era, hasta su ingreso en prisión, un delincuente habitual con un amplio historial (27 detenciones y dos estancias en cárceles galas, además de otras en Suiza y Alemania). Fue ahí donde se produjo su fanatización y donde comenzó a practicar un proselitismo religioso. Esas actitudes llevaron a los servicios de inteligencia a incluirlo con una ficha «S» en su archivo de individuos radicalizados que podrían suponer una amenaza para la seguridad del Estado. Su permanencia entre rejas, como ocurre en los distintos países occidentales con individuos de este tipo, lejos de contribuir a su reinserción en la sociedad, le radicalizó hasta convertirse en un terrorista yihadista. Lo que está claro es que el sistema penitenciario no puede con un fanatismo que crece.

Las autoridades francesas ya conocían esta circunstancia y Cherif estuvo a punto de ser detenido por la Gendarmería –según la Prensa gala por tentativa de homicidio y robo– en un control que realizaron el martes por la mañana en su domicilio, que había abandonado unas horas antes. Allí encontraron, al menos, un arma larga, munición, una granada y cuatro cuchillos, dos de ellos de caza. Todo un arsenal. Otro de los aspectos más preocupantes de lo ocurrido, además de las víctimas causadas, es el origen de las dos armas de fuego que poseía el terrorista: la que utilizó en el atentado y la que fue hallada en su domicilio. Es cierto que procede de la delincuencia habitual. El hecho de que haya nacido en Estrasburgo, ciudad que conoce a la perfección, le permitió huir. Cabe la posibilidad, recuerdan las mismas fuentes, de que haya emprendido la huida al estilo de Younes Abouyaaqoub, el conductor de la furgoneta que causó la matanza en La Rambla de Barcelona en agosto de 2017 y que, tras tomar al asalto un vehículo, a cuyo propietario asesinó, se dedicó a vagar por el campo, hasta que fue localizado por los Mossos D’Esquadra y abatido.