El este europeo rechaza en bloque el sistema de cuotas

República Checa, Eslovaquia y Polonia, con el húngaro Orbán a la cabeza, se pantean abrir un corredor ferroviario hasta el norte

La Comisión Europea propondrá la semana que viene que los Estados miembros acojan a 120.000 refugiados que se encuentran en Hungría, Italia y Grecia, cuando ya desde la ONU se estima que se necesitarían 200.000 plazas. Los esfuerzos que desde Bruselas se pedirán a los países alcanzarían poco más de la mitad de lo que demanda el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur), Antonio Guterres, que no dudó ayer en pedir que las cuotas sean de carácter obligatorio para que puedan acogerse todos aquellos que necesiten protección internacional. «La solidaridad no puede ser sólo responsabilidad de unos pocos», declaró Guterres. Sin embargo, la obligatoriedad no es algo que los países vayan a aceptar fácilmente. La crisis de refugiados abrió ayer varios frentes en Europa. En Praga, los líderes de la República Checa, Polonia, Hungría y Eslovaquia valoraban la posibilidad de abrir un corredor ferroviario para que refugiados sirios puedan viajar directamente desde Hungría a Alemania, pero con condiciones. Berlín tendría que comprometerse a no devolver a esos refugiados. Los cuatro países tacharon de «inaceptable» establecer «cualquier propuesta encaminada a la introducción de cuotas obligatorias y permanentes» para repartir a los inmigrantes, algo que también han defendido Angela Merkel y Hollande.

En Atenas, el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, anunció que Grecia recibirá 33 millones de euros para la construcción de centros de acogida para refugiados y se mostró convencido de que la reubicación podría comenzar casi de forma inmediata después del Consejo europeo de Interior del 14 de septiembre. Timmermans aprovechó una rueda de prensa en la capital helena para insistir en la importancia del registro de inmigrantes a su llegada. «Grecia tiene una crisis de refugiados, pero no sólo, también llega a Grecia gente que dice ser refugiado pero no lo es. Vienen buscando un futuro y todo el mundo tiene derecho a un futuro mejor, pero no tienen derecho a entrar en la Unión Europea de forma ilegal. Por eso creemos que el registro es fundamental. Es la forma de ver quién tiene derecho a asilo y quién no», explicó. Preguntado sobre la posibilidad de que la comunidad internacional se vuelque con los refugiados sirios, Timmermans reconocía cómo se les había «fallado tremendamente», incluyendo a la UE. «No hay duda de que Europa está ahí y sería ideal que otras naciones también estén, pero no estamos en la mejor posición de decir eso a no ser que seamos capaces de encontrar una solución que nos lleve a un reparto equitativo», añadió. Desde Luxemburgo, la reunión informal de ministros de Asuntos Exteriores europeos mostró una vez más las divergencias entre los Estados a la hora de establecer cuotas para reubicar refugiados. Hungría y los partidarios de los controles férreos en las fronteras no se doblegarán si no ven que a nivel europeo se plantee una solución a la llegada masiva de refugiados e inmigrantes irregulares. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha recibido la petición de Francia, Alemania e Italia de mejorar la repatriación de personas que entren de forma ilegal en Europa, además de un sistema de asilo más eficaz. Serán dos de los asuntos clave de la Agenda Europea sobre Migración. París y Berlín se han comprometido a lanzar una propuesta que implique a todos los Estados miembros de forma justa y equilibrada para la reubicación de refugiados sirios. Desde Bruselas se espera incluso que haya países próximos a la Unión que se comprometan con esta crisis y acojan también refugiados. Podría ser el caso de Serbia, que se ha ofrecido para asumir parte de la cuota de refugiados que Bruselas proponga. El país, aspirante a entrar en la UE, ha visto cómo la europea Hungría ha construido una valla en la frontera común para frenar la entrada de los refugiados.