El milagro político de «Mr. Don Nadie»

El ex primer ministro francés se alza como favorito de la derecha al capitalizar el voto católico. Propone acabar con la jornada de 35 horas, rebajas fiscales y una consulta para la cuota migratoria

El ex primer ministro francés se alza como favorito de la derecha al capitalizar el voto católico. Propone acabar con la jornada de 35 horas, rebajas fiscales y una consulta para la cuota migratoria

Cuando Nicolas Sarkozy era presidente de la República llamaba a François Fillon su «colaborador», una forma despreciativa de definir los límites de acción de su primer ministro. Pero, según las últimas cifras oficiales comunicadas ayer por la autoridad encargada de organizar las primarias de la derecha y el centro de cara a las elecciones presidenciales de 2017, el «colaborador» ha obtenido un 44% de votos, mientras que el «jefe» ha quedado derrotado con poco más del 20% de votos.

Durante cinco largos años, entre 2007 y 2012, François Fillon aguantó estoicamente como jefe del Ejecutivo, y pasado el tiempo confesaba que «con frecuencia» se preguntaba «por qué no había dimitido». Pero en aquellos tiempos, a pesar de las fuertes críticas que recibía de Sarkozy, contaba con la confianza sólida de la mayoría de los diputados. Aun así «no faltaron ganas» para marcharse cuando Sarkozy jugaba con la posibilidad de sustituirle.

Esa «colaboración» de cinco años ha dejado un poso amargo, y cuando Fillon habla de su antiguo jefe deja caer que «le gusta tanto la competición que la crea aunque no exista». Por eso, los resultados de las primarias del pasado domingo tienen ya un cierto sabor de victoria, si no de revancha. En 2014, François Fillon ya había hecho inventario de sus cinco años de primer ministro con Nicolas Sarkozy y contaba a un grupo de periodistas: «Teníamos un plan ambicioso para Francia, que comenzamos a poner en práctica durante los seis primeros meses, hasta que llegó la crisis económica», aseguraba Fillon. «Nicolas Sarkozy sólo tenía un interés: ser reelegido», dijo. Durante estos últimos años, los dos hombres se han cruzado de vez en cuando, pero no se han frecuentado. «Soy católico, pero la mortificación tiene límites», afirma con ironía Fillon. Durante la campaña ha atacado sin piedad a Sarkozy allí donde más le podía doler: «¿Quién imagina al general de Gaulle procesado?», en referencia a los affaires judiciales que tiene pendientes Sarkozy.

Sin embargo, la noche del domingo, la generosidad del triunfo le llevó a afirmar que «la derrota no debe humillar a nadie porque necesitaremos a todo el mundo», con unas palabras especiales dedicadas a Sarkozy, aunque para éste no podía haber mayor humillación que la de ser derrotado en la primera vuelta y por su antiguo número dos. Entre los políticos que Fillon admira se encuentran dos que pueden servir de referencia para lo que sería su acción en caso de que ganara las presidenciales: Margaret Thatcher y Angela Merkel, de la que valora «su solidez». Cuando Sarkozy decía a Fillon que la jubilación tenía que fijarse a los 62 años y no a los 65, éste le respondía que «daba lo mismo porque, de todas formas, la gente saldría a la calle».

Si se convierte en el próximo presidente de Francia, los ciudadanos están avisados, Fillon está «convencido de que los franceses están preparados para asumir las reformas, con la condición de que sean claras y de que se hagan con decisión». Entre sus principales objetivos figura poner fin a las 35 horas en el sector privado y el regreso a las 39 horas en el sector público y hasta 48 (el límite de la UE) en el privado; la jubilación a los 65 años; el fin de la adopción por parte de parejas del mismo sexo (sin efectos retroactivos); recortes en el gasto público por valor de 100.000 millones de euros a lo largo de 5 años (gracias a la supresión de medio millón de empleos públicos), combinado con una reducción de impuestos de 40.000 millones para las empresas y 10.000 millones para los hogares; y en materia de inmigración, introducir cuotas de entrada y no conceder ayudas a los extranjeros hasta que lleven al menos dos años en situación regular.

¿Reveló Hollande secretos de Estado?

- La Fiscalía de París abrió ayer una investigación preliminar para averiguar si resultaron comprometidos secretos de Defensa nacional tras la publicación de un artículo en «Le Monde» donde se informaba de un detallado plan de ataques aéreos por parte de Francia en Siria, los cuales finalmente no se produjeron. El artículo fue publicado en 2013, después de que ambos periodistas mantuvieran un encuentro profesional con Hollande, el cual se encuentra en una situación incómoda después de haber publicado este otoño un libro donde recoge entrevistas inéditas con, precisamente, los dos periodistas que publicaron la información sobre Siria.