Internacional

El movimiento #MeToo se abre paso en Tunez

La denuncia por acoso contra un diputado tunecino desata una oleada de denuncias por agresión sexual en el país magrebí

La denuncia por acoso contra un diputado tunecino desata una oleada de denuncias por agresión sexual en el país magrebí

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El pasado 10 de octubre, una estudiante de 19 años publicaba en sus redes sociales la fotografía de un hombre sentado en su automóvil con los pantalones bajados en posición provocativa, después de que la persiguiera a la salida de un colegio en Nabeul, una ciudad situada a 60 kilómetros de la capital de Túnez. La fotografía, difundida posteriormente por los medios de comunicación, identificaba al agresor como Zouheir Makhlouf, uno de los diputados elegidos en las elecciones legislativas del país, celebradas tan solo 5 días antes.

El diputado, perteneciente al partido opositor Qalb Tounes, presidido por el controvertido empresario Nabil Karoui , ha sido puesto a disposición judicial, al tiempo que se ha abierto una investigación por acoso sexual e indecencia. El acusado, que no goza de inmunidad parlamentaria, ya que no ha tomado aún posesión de su cargo, niega los hechos y afirma que solo se bajó los pantalones para orinar en una botella.

El acontecimiento, lejos de tratarse de un hecho aislado, ha tomado un impulso inesperado y se ha convertido en un suceso a escala nacional, motivado por la aparición del movimiento #MeToo en el país, convertido aquí en #EnaZeda, "Yo También", en su traducción literal de la lengua local.

Lo llamativo aquí es que el movimiento original #MeToo, nacido para denunciar las agresiones sexuales cometidas contra las mujeres en Estados Unidos y extendido posteriormente a diferentes partes del planeta, no había conseguido expandirse de manera significativa en territorios de influencia árabe.

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Desde entonces, el movimiento #EnaZelda, al igual que su homólogo occidental #MeToo, ha desatado una oleada de testimonios de mujeres indignadas que denuncian agresiones sexuales en una región donde el tema es tratado aún como tabú, a pesar de que el país cuenta con una ambiciosa legislación contra la violencia de género.