Francia

El nuevo líder del socialismo francés promete mirar más a la UE para reconstruir el partido

Olivier Faure tiene entre sus manos la difícil tarea de intentar resucitar el partido fundado por François Mitterrand en 1971

Olivier Faure, el nuevo líder del PS
Olivier Faure, el nuevo líder del PS larazon

Olivier Faure tiene entre sus manos la difícil tarea de intentar resucitar el partido fundado por François Mitterrand en 1971.

El Partido Socialista francés se resiste a morir. « Nos describen una vez más como ese « cadáver boca arriba » del que Jean-Paul Sartre hablaba en los años sesenta, y que estaba destinado a una extinción lenta pero segura ». Así hablaba ayer Olivier Faure, que clausuró su primer congreso como nuevo líder de los socialistas franceses afirmando que el 8 de abril queda marcado como « el primer día de nuestro renacimiento ».

El primer secretario del Partido Socialista tiene entre sus manos la difícil tarea de intentar resucitar el partido fundado por François Mitterrand en 1971, y que tras las últimas elecciones legislativas ha quedado reducido a 31 diputados, de los 295 que ocupaban en la anterior legislatura.

Olivier Faure deberá inyectar una nueva dinámica al partido si quiere detener la sangría de militantes que abandonan el barco para subirse al de la La República en Marcha de Emmanuel Macron, a Génération.s del antiguo candidato socialista a las presidenciales, Benoît Hamon, o a la izquierda radical encarnada por Jean-Luc Mélenchon y su Francia Insumisa.

Escuchando ayer a Faure, la culpa de que su partido ande a la deriva la tienen la prensa y Emmanuel Macron. « En Francia escasean los médicos, pero en la prensa no faltan forenses », ironizó el nuevo líder socialistas, al mismo tiempo que reconocía que la muerte del Partido Socialista no sólo ha pasado por la cabeza de algunos editorialistas, sino también por la de « cada uno » de los socialistas.

Faure realizó un rápido resumen de las traiciones que ha sufrido el partido en sólo unos meses. El primer golpe fue para Macron, « un ministro salido de las filas socialistas que, tras afirmar que no era ni de izquierdas ni de derechas, aplica una política de derechas y de derechas »; y siguieron Manuel Valls y Benoît Hamon, los dos finalistas de las primarias socialistas « que eligieron enarbolar nuestros colores antes de optar por partir; uno antiguo primer ministro, en plena campaña, el otro, antiguo ministro, tras su derrota en la primera vuelta, para evitar así rendir cuentas ante quienes habían hecho lealmente su campaña».

El nuevo primer secretario ha querido marcar el terreno este fin de semana dejando las cosas claras. « Nadie está obligado a quedarse», y el que se quede es, simplemente « socialista. « No hay plan B » ni « izquierdas irreconciliables », afirmó Faure mientras hurgaba en las múltiples corrientes que han dividido al Partido Socialista a lo largo de su historia: « Yo he sido rocardiano, detestaba a los fabusianos, quienes a su vez combatían a los jospinistas, que no miraban con buenos ojos a los strauss-kahnianos que despreciaban a los hollandeses, que sentían horror por los aubrystas, que detestaban a los ségolenistas... «

Olivier Faure anunciará en los próximos días la composición del nuevo bureau nacional « solidario y coherente » en el que habrá « muchas caras nuevas ». De momento ha prometido que renovarán las instituciones del partido con la creación de una plataforma numérica para recoger ideas y propuestas, y someterlas a voto. « Seremos los únicos que demos de verdad la palabra a los ciudadanos «. Y la reconstrucción del partido se hará en torno a dos pilares, la laicidad y Europa.

Faure sólo hizo una breve referencia a François Hollande y fue para felicitarse por los resultados de la COP21. Pero sobre el congreso de Aubervillier planeó la sombra del expresidente que esta semana publica sus experiencias en « Les leçons du pouvoir ».