El partido de Berlusconi se rompe y le aparta del poder

Angelino Alfano por fin se ha decidido a matar al padre. El delfín de Silvio Berlusconi culminó ayer la fase de ruptura que llevaba semanas librándose dentro del centro derecha italiano con la creación de un grupo parlamentario propio, formado por 30 senadores y 23 diputados y que se llamará Nuevo Centroderecha. La escisión quedó escenificada en la convención nacional que celebró el partido de Silvio Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL), para certificar el abandono de esta denominación y la recuperación de la vieja marca electoral, Fuerza Italia, la que utilizó el magnate cuando se presentó por primera vez a unas elecciones hace ya casi dos décadas.

Para el Gobierno de coalición italiano liderado por Enrico Letta podría ser una buena noticia el divorcio entre Alfano y Berlusconi, que ya empezó a vislumbrarse en la votación de confianza en el Senado del pasado 2 de octubre. Aquel día la prueba de fuerza que hizo el hasta ahora secretario general del PDL obligó a «Il Cavaliere» a desdecirse y certificar la continuidad del Ejecutivo. Con la ruptura entre ambos, Letta se libra de las continuas amenazas de dinamitar el Gabinete por parte del septuagenario líder, quien lleva meses con ganas de acabar con la coalición formada con la izquierda. El casus belli que esgrime el magnate es la voluntad del Partido Democrático (PD) de Letta de hacer cumplir la Ley y apoyar su inhabilitación, motivada por su condena por evasión fiscal en el «caso Mediaset». «¿Cómo puede tenerse de compañero de viaje a uno que te acuchilla por la espalda?», bramaba estos días el ex primer ministro.

Salvo sorpresas, los parlamentarios «berlusconianos» pasarán a la oposición, mientras que se mantendrán en coalición con el PD los fieles a Alfano, entre los que se encuentran los ministros que aportaba el PDL al Gobierno. Los legisladores de Nuevo Centroderecha probablemente voten en contra de la retirada forzosa de la política de «Il Cavaliere» en la moción parlamentaria que debería celebrarse, si no hay nuevos retrasos, el 27 de noviembre. Alfano y los suyos todavía no ven en el ex «premier» a un enemigo y aseguran que le apoyarán frente a la supuesta persecución que sufre por parte de la Justicia italiana. Eso sí, no le seguirán en su intención de hacer descarrilar el Ejecutivo.

«Seguimos cultivando un profundo afecto hacia Berlusconi, pero se nos ha obligado a tomar esta decisión», dijo Alfano, asegurando que «nunca habría pensado» que iba a tener que actuar así. «No podíamos pensar en hacer caer ahora al país en una situación que empeoraría la realidad de los italianos. Tenemos muchos jóvenes en paro y personas que han perdido su empleo y no les podíamos decir que hacíamos caer el Gobierno», comentó el líder del nuevo grupo parlamentario, quien compareció ante los medios en la sede de la asociación de la Prensa extranjera. Su elección no era banal: aumentaba así la resonancia internacional de sus palabras para presentarse como el líder capaz de aglutinar el voto de la derecha cuando Berlusconi, que tiene 77 años, se decida a dejar la política.

Al consumar el divorcio con el líder al que ha seguido en estas dos últimas décadas con fidelidad perruna, Alfano ha mostrado que piensa más en el futuro que en el pasado. De hecho, este siciliano de 43 años insistía ayer en que tiene «los dos pies en el centro derecha» y en que su grupo es «el movimiento político del futuro». Dijo además que el pacto con la izquierda durará al menos hasta la próxima primavera, cuando se cumpla un año del nacimiento del Ejecutivo. «No se puede juzgar ahora porque seis meses es demasiado poco. Veamos cuando haya pasado un año si el Gobierno ha alcanzado sus objetivos».

En la convención nacional del PDL, Berlusconi intentó calmar a sus parlamentarios más radicales asegurando que Nuevo Centroderecha se mantendrá en la misma órbita que la nueva Fuerza Italia. «Aunque ahora parecerá como un apoyo a la izquierda, al PD, este grupo deberá necesariamente formar parte de la coalición de los moderados», dijo, utilizando el término con el que se refiere a la derecha. El ex primer ministro reconoció que ya no tiene los números para derribar al Gobierno y que «es muy difícil pensar que se puede seguir siendo aliado en el Parlamento con quien quiere matar políticamente a su líder». Pese a ello, «Il Cavaliere» se mostró abierto a cualquier tipo de colaboración y se permitió una broma relativa a la denominación del grupo de Alfano. «Les había sugerido estos días otro nombre: ''Visto que ya hay unos Hermanos de Italia, haced los Primos de Italia y estamos todos en familia''».