El peligro de contagio pone en alerta a la Unión Europea

Bruselas asume que la salida de Reino Unido del «club» comunitario daría oxígeno a los partidos euroescépticos, que ya reclaman referendos en sus respectivos países

Bruselas asume que la salida de Reino Unido del «club» comunitario daría oxígeno a los partidos euroescépticos, que ya reclaman referendos en sus respectivos países

Nadie duda en Bruselas de que, pase lo que pase en el referéndum de hoy, algo cambiará para siempre. Algunos apuestan por convertir el hipotético Brexit –o un resultado ajustado y por lo tanto controvertido para el futuro del proyecto europeo– en un catalizador en pos de una mayor integración, pero cada vez más voces temen que se haya abierto la caja de Pandora a favor de los movimientos euroescépticos y de extrema derecha e izquierda. Un auge que, por otra parte, no es nuevo. El Brexit daría alas a estas formaciones protesta que han hallado en la crisis económica, la amenaza yihadista y los refugiados su caldo de cultivo.

La alianza franco-holandesa liderada por Le Pen

Desde hace un año, la Eurocámara cuenta con un grupo de extrema derecha propio liderado por el Frente Nacional (FN) y el Partido de la Libertad holandés como principal aliado. Precisamente, tanto Francia como Países Bajos celebarán en 2017 elecciones en un clima adverso para los partidos tradicionales y Marine Le Pen y Geert Wilders agitan el fantasma de más consultas sobre la pertenencia a la UE. La líder del FN consiguió el año pasado formar grupo propio después de haber permanecido los doce meses anteriores dentro del cajón de sastre de los no inscritos, al no contar con el suficiente número de apoyos y con los euroescépticos británicos del UKIP de Nigel Farage como principal rival a la hora de captar socios.

Hasta un 53% de los franceses desearían hoy un referéndum sobre la permanencia de su país a la UE y Le Pen ya ha prometido que hará su deseo realidad si es presidenta en 2017. Les siguen de cerca los suecos (49%), los españoles (47%) y los alemanes (45%). Con todo, los europeos también temen la incertidumbre que conllavería el Brexit. Según un estudio de Pew Research Center, un 70% prevé consecuencias negativas para la UE. Los más pesimistas son los suecos (89%) y holandeses (75%), seguidos de españoles (70%), griegos (65%), franceses (62%) e italianos (57%).

El efecto migratorio en los países nórdicos

No hay duda de que la consulta británica coincide con una grave crisis de credibilidad del proyecto europeo. Durante el último año, la imagen de la UE se ha deteriorado considerablemente en los países nórdicos a consecuencia de la nefasta gestión de la crisis de refugiados. Como resultado, en Suecia sólo el 39% de la opinión pública considera positiva su pertenencia a la UE (muy lejos del 59% registrado en otoño de 2015), frente al 21% de opiniones negativas.

En Dinamarca, el ultraderechista Partido Popular Danés (DF), el segundo partido más votado en las legislativas de hace un año, habla abiertamente de convocar un referérendum sobre la adhesión a la UE si triunfa hoy el Brexit. Según su líder, Kirstian Thulesen Dahl, de las futuras negociaciones entre Londres y Bruselas «prodrían surgir ventajas de las que deberíamos beneficiarnos. Si es así, me gustaría un referéndum para averiguar si Dinamarca quiere una solución de ese tipo». Sin embargo, la opinión pública, que en el pasado ha rechazado en sendas consultas sumarse al euro y a la cooperación en asuntos de Justicia e Interior, parece más favorable a mantener el «statu quo». Según un sondeo de la angencia Ritzau, el 59,8% de los daneses desea permanecer en la UE, frente a un 22,4% que preferiría abandonarla. Incluso en Finlandia, el único país escandinavo que pertenece la la zona euro, el Parlamento se ha visto obligado a debatir los pros y los contras de un eventual abandono del euro tras una petición popular que ha reunido 50.000 firmas para convocar un referéndum.

Rebelión en el sur de Europa

El sondeo de Pew Research Center incide en cómo ha caído en picado el europeísmo en el sur de Europa. En España, las opiniones favorables al proyecto comunitario han pasado del 80% en 2004 al 47% actualmente. También pronunciado es el aumento del euroescepticismo en Francia, donde en el mismo periodo de tiempo el apoyo a la UE ha caído del 69 al 38%. Incluso en Alemania, locomotora económica de los Veintiocho, un 54% de la población apuesta por la permanencia, frente a un 29% que lo hace por abandonar la Unión, según un estudio de YouGov.

El boicot del Grupo de Visegrado

La crisis de refugiados ha abierto también una importante brecha entre el Este y el Oeste que se suma a la ya existente entre el centro y la periferia debido a la crisis económica. Bruselas amenaza ya con sancionar a Polonia por una reforma del sistema judicial que no respeta las leyes europeas y el Grupo de Visegrado (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia) vetan cualquier acuerdo para un sistema de reparto de demandantes de asilo con amenazas incluidas en forma de denuncias ante la Justicia europea y convocatorias de referendos. Paradójicamente, a Eslovaquia, que ostentará la Presidencia semestral de la UE a partir del próximo 1 de julio, le tocará bregar con un eventual portazo británico a la Unión Europea.