España apoya levantar las sanciones si Irán cumple

El ministro de Exteriores iraní visita Madrid en busca de la retirada «inmediata» del embargo. El Gobierno defiende que se haga en paralelo a los gestos de Teherán

El ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, con su hómologo García-Margallo
El ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, con su hómologo García-Margallo

El ministro de Exteriores iraní visita Madrid en busca de la retirada «inmediata» del embargo. El Gobierno defiende que se haga en paralelo a los gestos de Teherán

Fueron 24 horas de lo más productivas para el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Javad Zarif, que estuvo de visita oficial en España con una maratoniana agenda. Aterrizó durante la noche del lunes y a las 8:30 de la mañana de ayer, el ministro iraní ya dio sus primeros titulares acompañado por el ministro de Energía, José Manuel Soria, y el ex jefe de la diplomacia europea Javier Solana en el desayuno organizado por el Foro Red de Casas de Diplomacia. Además, Zarif lanzó un plan de cuatro puntos para acabar con el conflicto en Yemen, uno de los países de la Primavera Árabe que se ha sumido en el caos y la violencia y al que los países árabes (liderados por Arabia Saudí) han empezado a bombardear. Para el ministro iraní, Teherán y Riad sólo pueden actuar como «facilitadores», por lo que su plan consiste en «un alto el fuego total, la entrega de ayuda humanitaria, un diálogo interyemení y la formación de un Gobierno más abarcador». El titular de Exteriores también advirtió a la UE y a España de que las «precondiciones antes de dialogar» son una trampa, «la trampa en la que entrasteis en Siria. La situación en Yemen podría empeorar, como ocurrió con Siria».

Después Zarif, en su primera visita a un país occidental tras cerrar a principios de mes una negociación nuclear con seis países a cambio del levantamiento de sanciones a Irán, reclamó a la comunidad internacional que abandone la creencia de que «las sanciones son un bien» e instó a «romper el patrón de desconfianza mutua», pues en caso contrario será muy difícil llegar a un acuerdo final. En Casa de América, el ministro recordó lo que siempre han dicho las autoridades iraníes de cara a la galería: que su programa nuclear «siempre fue y será pacífico», ya que no había «motivos para desarrollar armamento nuclear». Y se mostró optimista de que el 30 de junio (plazo final que se han dado los negociadores) haya un acuerdo histórico.

Tras el acto y los encuentros privados con los medios, el ministro partió hacia el Congreso de los Diputados, donde fue recibido por su presidente, Jesús Posada. Zarif también tuvo tiempo para reunirse con el ministro de Economía, Luis de Guindos, un encuentro valioso para las oportunidades de mercado que se abren en el país persa. Después, se unieron a las legaciones iraníes y españolas para tratar los asuntos bilaterales. El jefe de la diplomacia iraní fue también invitado por su homólogo español, José Manuel García-Margallo, al Palacio de Viana. Allí dieron una rueda de prensa conjunta en la que explicaron sus puntos de vista sobre el acuerdo nuclear y las sanciones, las históricas relaciones entre ambos países, la cooperación de Teherán y Madrid en materia de terrorismo y los futuros intercambios comerciales.

Margallo aseguró que nunca había considerado las sanciones «como un objetivo en sí mismo», sino una medida para «llegar a una negociación que garantice los objetivos del acuerdo: la no proliferación y el uso pacífico del programa. Intentaremos forjar un consenso para que las sanciones desaparezcan según Irán vaya adoptando las medidas comprometidas». Fuentes de Exteriores explicaron que conforme el Gobierno de Teherán adopte los compromisos del acuerdo, el levantamiento de sanciones se hará a la misma velocidad, es decir, «habrá simetría». Para Teherán es clave la «inmediatez», por lo que Zarif hizo hincapié en ello. «Irán está dispuesto a cumplir en una primera fase todas las medidas que sean necesarias para lograr el fin del embargo, por lo que la desaparición de las sanciones también tendría que darse en esa primera fase», según el ministro. Margallo aplaudió el acuerdo de Lausana el 2 de abril y espera que se resuelva de manera definitiva antes de junio «un contencioso que lleva demasiado tiempo vivo sin beneficio para nadie».

Ambos ministros se refirieron a la colaboración de Irán en terrorismo y en la lucha contra el Estado Islámico. El ministro español espera que una vez se cierre el contencioso nuclear, «todos juntos podamos explorar soluciones para unos conflictos [como los de Yemen, Irak, Siria y Líbano] que nos afectan a todos y que amenazan la estabilidad y la paz de la región y del mundo». En esta misma línea, Zarif recordó que no sólo es una amenaza para la región sino también para Occidente. Tras un almuerzo, siguieron tratándose asuntos bilaterales principalmente económicos. Por la tarde, el ministro iraní salió hacia el Palacio de La Moncloa, donde mantuvo un encuentro con el presidente Mariano Rajoy. Zarif estaba satisfecho con su visita y sus negociaciones. Sobre las siete de la tarde llegó a la Embajada de Irán en Madrid, donde tuvo una cena con los diplomáticos iraníes. Pero no pernoctó aquí ayer por la noche, el ministro iraní voló a Portugal. Su gira para convencer a la opinión pública europea ha comenzado.