Estalla la burbuja de Grillo

Beppe Grillo durante una manifestación en Turín
Beppe Grillo durante una manifestación en Turín

Desde que asomaron por primera vez en la política italiana los rizos canosos de Beppe Grillo en el año 2009, el líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E) ha seguido una dirección única. Hacia arriba, siempre hacia arriba. Elección tras elección, ya fueran regionales, municipales o generales, las listas ciudadanas de este cómico histriónico, que para algunos representa la peor antipolítica y para otros, la sacudida necesaria que necesita el país, han ido batiendo récords. Hasta el lunes.

En los comicios celebrados en 564 municipios y a los que estaban llamados a participar 7 millones de personas, el M5E ha mordido el polvo, dejándose entre la mitad y dos terceras partes de los votos logrados hace sólo tres meses, cuando se celebraron las generales. Entonces consiguió colocarse como la lista electoral más votada en solitario, sin contar las coaliciones.

«Ha ganado la abstención y ha perdido Beppe Grillo», decía ayer en el «Corriere della Sera» Massimo Franco, uno de los más reputados comentaristas del país. En su opinión, el retroceso del M5E confirmaba que su líder es «el síntoma más vistoso, pero no la respuesta a la crisis del sistema». «El verdadero cambio vendrá cuando alguien sea capaz de seducir a los abstencionistas», vaticinó. De hecho, la abstención rondó el 50%.

Grillo reaccionó ayer al desastre de las municipales con un mensaje en su popular blog. Corrigió al candidato a la alcaldía de Roma del M5E, Marcello De Vito, quien dijo que la culpa la tenían los medios de comunicación, y señaló a la abstención como el mayor problema. También asumió parte de la culpa («el M5E ha cometido errores, quién sabe cuántos»), pero se dedicó a cargar contra los votantes de las formaciones políticas tradicionales, el izquierdista Partido Democrático (PD) y el derechista Pueblo de la Libertad (PDL). Les acusó de estar «destruyendo el país». «No se trata de italianos que se han equivocado por costumbre o ingenuidad, sino de personas plenamente responsables de su elección. Entiendo a quien ha votado, convencido, por el condenado en segundo grado por evasión fiscal y quien ha dado su preferencia a los responsables del Ilva y del Monte dei Paschi», escribió con ironía. El condenado al que se refería es Silvio Berlusconi, líder del PDL, mientras que hablaba del PD al citar los problemas de la acería Ilva de Taranto, las más importante de Europa, cuyos dirigentes están acusados de corrupción para evitar una investigación medioambiental. El escándalo del banco Monte dei Paschi di Siena también salpicó al PD.

Para Grillo, en las elecciones ha quedado claro que existen dos Italias. Una está compuesta por «las 500.000 personas que viven de la política, los 4 millones que tienen un sueldo público y los 19 millones de pensionistas». La otra, por los trabajadores autónomos, parados, precarios, pequeños y medianos empresarios y estudiantes. Esta «Italia B», como la llama, «está muriendo», pues «cada minuto una empresa nos deja para siempre». La «Italia A» vota pensando en sus intereses, no en los del país, lamentó el cómico. Aunque el análisis de Grillo contiene elementos acertados, no toca el motivo por el que muchos votantes han abandonado el M5E: no entienden que no se aliara con la izquierda para formar Gobierno, lo que propició que Berlusconi entrara en el poder a través del pacto de unidad nacional.